Notimex
México, D.F.- En un hecho del que no se tenía precedentes, el cardenal Norberto Rivera Carrera encabezó honores a la Bandera y la entonación del Himno Nacional en el altar mayor de la Catedral Metropolitana, en conmemoración del 192 aniversario del grito de Independencia.
Al término de la tradicional misa dominical, y ante el asombro de los feligreses, en las bocinas del templo católico se escuchó la voz del maestro de ceremonias, Luis Felipe García, que pedía a los fieles no retirarse pues se rendirían honores al lábaro patrio. Inmediatamente después, una escolta conformada por un grupo de adolescentes subió hasta el altar, desde donde minutos antes el también Arzobispo Primado de la Ciudad de México había oficiado misa.
El propio Rivera Carrera encabezó los honores al símbolo patrio y entonó junto con el cabildo de la Catedral el Himno Nacional, que también los feligreses cantaron, algunos con la mano en el pecho en señal de saludo.
Vestido con los colores patrios, una sotana verde, en la cabeza un solideo rojo y su túnica blanca, el cardenal emitió un mensaje al término del cual, en voz más fuerte, expresó: “¡Viva México! ¡Viva la Independencia! ¡Vivan nuestros símbolos patrios!”.
En el mensaje, pidió a los mexicanos no dejarse atrapar por la espiral de la confrontación y violencia que amenaza al país y, por el contrario, buscar la unidad, el diálogo y la reconciliación para recuperar el crecimiento económico de México. “No nos dejemos atrapar por la espiral diabólica en donde parece que todos estamos enfrentados contra todos. La historia nos enseña que los pueblos salen del atolladero cuando son capaces de reconciliarse”, aseveró.
Si hay capacidad de reconciliación, continuó, el símbolo de la bandera que hoy se venera será un verdadero bastión de la unidad e independencia, además que habrá confianza y esperanza para emprender un nuevo camino en el que se rehagan los auténticos valores.
De esta manera el país podrá recuperar el crecimiento económico, tan urgente en estos momentos, garantizar la creación de empleos, repartir de manera más justa los beneficios económicos y crecer en la educación que permitirá abrir nuevas puertas, dijo Rivera Carrera.
Y como consecuencia de todo esto, señaló, en México disminuirá la pobreza y la inseguridad pública, que tanta angustia causa a las familias mexicanas.
“Hermanos, hermanas busquemos los caminos de reconciliación y de perdón, busquemos los caminos de unidad y progreso. ¡Viva México!, ¡Viva la Independencia!, ¡Vivan nuestros símbolos patrios!”, exclamó desde el púlpito el cardenal.
Recordó las palabras del Papa Juan Pablo II en su quinta visita pastoral a México, en la que dijo: “llego a un país cuya historia recorren, como ríos a veces ocultos y siempre caudalosos, tres realidades que unas veces se encuentran y otras revelan sus diferencias complementarias, sin jamás confundirse del todo: “La antigua y rica sensibilidad de los pueblos indígenas, el cristianismo arraigado en el alma de los mexicanos y la moderna nacionalidad del corte europeo que tanto ha querido enaltecer la independencia y la libertad”.
Dijo que al celebrar la Independencia de México, en torno a la bandera, símbolo máximo de la historia, identidad y unidad del país, todos deben estar conscientes de los elementos que les unen, pero también de la diversidad del pueblo mexicano.
Antes, durante la homilía, Rivera Carrera había pedido por el perdón: “perdonar no significa ignorar las injusticias cometidas ni aceptarlas de manera pasiva e indiferente”.
También habló sobre la humildad, al señalar que “si las naciones poderosas en lugar de sentarse a la mesa sólo con los que tienen tanto o más que ellas se sentaran a invitar al banquete del desarrollo a los pueblos que menos tienen, cuántas guerras se evitarían, cuanto progreso se lograría.
“Si los grandes capitales se decidieran a invitar al banquete a los oprimidos en lugar de suprimir a los comensales, no estaríamos sufriendo las crisis recurrentes y en vez de odio habría amor y un mundo muy distinto”, afirmó.
Cuando la misa y los honores al lábaro patrio concluyeron, de inmediato el responsable de ceremonias protocolarias de la Catedral, Luis Felipe García, aseguró que no se violó ninguna legislación al venerar con respeto los símbolos nacionales.
Incluso dijo que este acto crea un precedente para el futuro, porque se realizarán en forma más frecuente ceremonias cívicas en los templos de la Arquidiócesis.