La demanda más extendida en la sociedad es la de calidad en los servicios educativos. El padre de familia reclama la calidad de la educación para sus hijos; el alumno la necesita y el maestro la busca. El país requiere la calidad para ser competitivo no sólo en la industria y el comercio, sino básicamente en la educación. La educación de calidad además es imperativo de justicia social.
Los esfuerzos realizados en el país durante muchos años para extender los servicios educativos merecen un amplio reconocimiento.
Sin embargo, se deben considerar las críticas que se hacen por el poco avance para elevar los niveles de la calidad educativa. Se amplió aceleradamente la matrícula escolar, pero la calidad de la educación no se mejoró. No se lograron equilibrar las metas cuantitativas con los objetivos cualitativos.
En los diagnósticos que se han hecho del sector educativo se ha señalado que además de los aspectos extes a la escuela, el propio sistema educativo ha ido acumulando deficiencias a lo largo del tiempo y además se mantienen inercias conservadoras de intereses creados que dificultan la innovación y la calidad. La atención al crecimiento de la cobertura educativa ocasionó que se descuidara la atención al mejoramiento de su calidad.
En el documento en el que se manifiesta el Compromiso Social por la Calidad de la Educación se exponen diferentes factores que no permiten mejorar la calidad de los servicios educativos. Se dice que nuestro sistema educativo presenta fallas de articulación, alta repetición y deserción escolares; falta de aprovechamiento, así como desigualdades entre los estados y los diversos sectores sociales.
Se considera que en la baja calidad de nuestra educación intervienen, entre otros, factores como los siguientes: enfoques no centrados en las necesidades de aprendizaje del alumno. Inapropiados perfiles de los profesores. Débil motivación de la comunidad educativa y predominantes formas burocráticas verticales en la administración. También se mencionan una lenta capacidad de respuesta y poco interés social en la educación.
Los esfuerzos que antes se realizaron para atender la demanda de educación, con descuido de la calidad, hoy deben orientarse hacia el logro de avances cualitativos. Nuestro sistema educativo debe ofrecer más y mejor educación a los mexicanos. Tiene que mejorar para convertirse efectivamente en un poderoso factor del desarrollo nacional.
En la prestación de los servicios educativos lo necesario es recoger la experiencia pedagógica del magisterio mexicano y tomarla como base para establecer en nuestras escuelas sistemas de gestión de la calidad. Es conveniente asegurar la calidad de la educación mexicana para que logre adquirir el crédito nacional y el reconocimiento internacional que se requieren a fin de hacerse confiable como palanca del progreso.
Para alcanzar los grandes objetivos que se le han señalado al sector educativo, es indispensable contar con la decidida voluntad del magisterio nacional. Lo conveniente es crear condiciones favorables para que se realicen mejor las tareas de enseñar y aprender. Todo ha de contribuir a elevar la calidad de la educación básica. El mundo y el propio magisterio organizado exigen la calidad.
Asegurar la calidad de la educación es un objetivo que para alcanzarse ha de comprometer, acercar y unificar a los funcionarios, directivos y administradores, con todos los maestros mexicanos. Debe existir una disposición cordial para que el maestro se empeñe en hacer con su trabajo, preparación y capacidad, una escuela de calidad, fiel a nuestros intereses y competitiva en la compleja sociedad de hoy, que ya inicia su marcha por el siglo XXI. Hay que crear la nueva escuela del nuevo siglo.