TORREÓN, COAH.- Muy largo fue el peregrinar de María del Carmen López Solís y su menor hijo José Francisco Hernández López, pues de hospital en hospital le pedían dinero en efectivo para operar al niño que se había fracturado un brazo cuando estuvo a punto de ser arrollado al ir por las tortillas a bordo de su bicicleta.
La desesperación hizo presa de María del Carmen, luego que el pasado lunes 28 de agosto, mandó a su pequeño hijo José Francisco por las tortillas, abordando éste su bicicleta para dirigirse a donde lo habían enviado.
En su afán por llegar pronto con lo que le fue encargado por su madre, ya que a su regreso lo esperaban sus siete hermanos para comer, José Francisco, de 12 años de edad, enfiló a la carrera hasta la tortillería, muy cerca de su domicilio, sito en avenida Lerdo No. 530 de la colonia Las Julietas.
Fue por eso que no se fijó que venía un veloz vehículo y en la confluencia de las calles Gimes y Nogales del mismo sector residencial, estuvo a punto de ser arrollado, sólo que lo pudo evitar al virar bruscamente los manubrios de su biciclo.
Esto sin embargo, ocasionó que cayera pesadamente al pavimento, causándose con ello una fractura en el brazo izquierdo, además de otros golpes leves.
Como pudo llegó todo maltrecho a su casa, con la ropa llena de polvo y sin las tortillas.
Ahí su mamá notó la grave lesión de su menor hijo y rápidamente se trasladó a la Cruz Roja, donde los médicos le ordenaron una radiografía para confirmar la fractura del brazo izquierdo (fractura supracondílea de húmero).
“Es necesario operarlo –le dijo un doctor que no recuerda su nombre—, pero primero debe depositar 4 mil pesos, además de que tendrá que traer el yeso y las vendas que se requieren para enyesarlo”.
La atribulada madre no daba crédito a lo que oía, por lo que fue al DIF Torreón para ver si había alguien que la pudiera ayudar con los gastos para la atención médica de su hijo, pero por desagracia ya no se hallaba nadie que le pudiera dar informes u orientarla.
Alguien le dijo del Hospital Infantil, por lo que ese mismo lunes por la tarde fue esperanzada hasta el citado nosocomio ubicado en avenida Bravo y calle Juan Gutemberg (17). Ahí, luego de hablar con el médico le dijeron que tenía que dejar 2 mil 500 pesos por adelantado, para programar a José Francisco a cirugía, al día siguiente. Como no contaba con esa cantidad, tampoco fue intervenido el pequeño, que para entonces el dolor se había hecho insoportable, además que su bracito estaba muy hinchado y comenzaba a amoratarse.
Llena de angustia, pero con el anhelo que un nuevo día le podría deparar mejor suerte para que su hijo fuera atendido, regresó a su casa, donde pasaron la noche en vela a causa de los fuertes dolores del niño.
De mañana muy temprano, María del Carmen se trasladó con Pepito al Hospital Universitario, ya que sabía que ahí las tarifas son muy módicas y le podrían dar facilidades para pagar, pero grande fue su sorpresa cuando también le pidieron $2,500.00 por adelantado si no, no le operaban a su hijo, que ya para el martes la hinchazón del brazo era considerable.
Con los ánimos por los suelos, María del Carmen fue con una conocida para ver qué le podría recomendar además de solicitarle algo de dinero en préstamo, pues en todos los hospitales le solicitaban adelanto.
Esa señora –de la que no dio su nombre— le llevó con un médico y éste le recomendó el Hospital General de la Secretaría de Salud, por lo que nuevamente acudió a hacer el intento para que le operaran a su hijo, aunque ya con muy pocas esperanzas. Ya era miércoles 30 de agosto.
Ese mismo día, José Francisco llega al Hospital General, mostrando una fuerte infección en su fractura, por lo que de inmediato se le ordena practicar diversos exámenes a la brevedad posible, mientras María del Carmen explica a la trabajadora social que lo importante es que atiendan a su hijo, que ella les pagará como pueda.
Por su parte, desesperado, Francisco Hernández Aldaba, padre del menor lesionado, que tiene un carro de mulas con el cual acarrea el escombro que la gente tiene en las afueras de sus domicilios mediante el cobro de 70 pesos el viaje, trata inútilmente de vender uno de los jumentos que le ayudan a tirar del carromato, a fin de contar con algo de dinero para que se le dé servicio médico a su hijo. Son ya cuatro días que no ha trabajado y casi ya no tienen para comer.
En el hospital, confirman la infección del niño, que pese a tener 12 años, apenas cursa el primer año de primaria, pues sus padres no cuentan con los suficientes recursos económicos para conseguir las actas de nacimiento y mucho menos para registrarlos en la Oficialía del Registro Civil. Lo mismo ocurre con el resto de sus siete hermanos cuyas edades oscilan desde los 7 a los 21 años.
Candidatos de un partido político les ayudaron para comprar lo más indispensable para sostener-se, toda vez que su raquítica dieta se compone de frijoles, sopas, tortillas, chile, pues la carne y el huevo lo comen en forma esporádica, según aseveró María del Carmen.
Una vez atacada la infección con un tratamiento de antibióticos, el menor fue programado para operarlo el viernes 30 de agosto por la mañana, tras haber conseguido en calidad de préstamo varios instrumentos quirúrgicos indispensables.
Un éxito
Tras varias horas, los médicos le informaron que la intervención resultó todo un éxito luego de haber reducido la fractura mediante la fijación con clavillos.
Debido a su nivel económico, María del Carmen fue sujeta a un estudio por parte de Trabajo Social en el Hospital General de la SSA, indicando que se le aplicaría la tarifa cero, es decir, no se le cobraría nada, pese a que en otros nosocomios le cobraban hasta 5 mil 600 pesos.
Al respecto, Luis del Moral Rossete, director del hospital, manifestó que de esta manera la SSA apoya a las clases más desprotegidas mediante atención médica o realización de cirugías, completamente gratis a quienes comprueban que no cuentan con los recursos para pagar alguna de las cinco tarifas que se tienen y que son las más accesibles.