CARACAS, VEN.- Por lo menos 16 personas resultaron heridas cuando las fuerzas de seguridad dispersaron con gases lacrimógenos a simpatizantes del gobierno que colocaron barricadas para impedir el paso a una marcha de la oposición, que busca forzar al presidente Hugo Chávez a ir a una contienda electoral adelantada.
Varios miles de opositores marcharon cerca de ocho kilómetros para entregarle a las autoridades electorales una lista de cerca de dos millones de firmas de personas que piden un referendo consultivo en diciembre sobre el gobierno de Chávez.
Agentes de la policía y la Guardia Nacional, con equipos antimotines y bombas lacrimógenas, formaron un cinturón de seguridad alrededor de los airados partidarios de Chávez y usaron ráfagas de gases y disparos con balas de goma para dispersar a los manifestantes e impedir un choque entre oficialistas y opositores.
Pedro Aristimuño, secretario de Salud de la Alcaldía Metropolitana de Caracas, confirmó que 16 personas, entre ellas tres policías y el camarógrafo salvadoreño de la división de televisión de The Associated Press (APTN), Mauricio Muñoz, resultaron heridos por armas de fuego. Entre los heridos se cuentan vendedores ambulantes y transeúntes.
Muñoz, de 37 años, quien reside desde hace 12 años en Perú, fue hospitalizado luego que una bala impactó la parte frontal de su chaleco antibalas y le provocó daños en el tejido muscular.
Algunos de los agredidos denunciaron que otro camarógrafo resultó con su cámara destrozada y que en otros casos los simpatizantes del gobierno velaron los rollos de los fotógrafos que captaron escenas de sus ataques.
Cerca de 4.000 militares y policías se encuentran en las calles.
“Lo que pasó es que como siempre estas bandas de los Círculos Bolivarianos” dirigida por Lina Ron, una de las mas ardientes defensoras del presidente Hugo Chávez, “intentan evitar el paso de la marcha, están armados, son violentos y dicen que con su sangre van evitar que pase la marcha”, dijo el opositor alcalde metropolitano, Alfredo Peña, a periodistas.
Ron, quien estuvo en prisión por encabezar una protesta pasada que culminó en violencia, ha sugerido que la violencia puede necesitarse para enfrentar la oposición.
Los Círculos Bolivarianos, creados el año pasado por Chávez, son acusados de ser el mecanismo del gobierno para castigar e intimidar a sus enemigos, mientras el gobierno sostiene que son organizaciones de bases que trabajan por mejorar sus comunidades.
“No fue fácil llegar acá como ustedes saben. No fue fácil hacer ejercer nuestro derecho como venezolanos”, dijo el congresista opositor Julio Borges al arribar a la sede del Consejo Nacional Electoral (CNE) con las cajas de firmas luego de los violentos disturbios callejeros.
“Lo que vive Venezuela actualmente para nosotros es trágico e inútil, y solamente a través de una consulta popular pensamos que puede resolverse esta crisis”, agregó el dirigente del partido opositor Primero Justicia.
El vicepresidente José Vicente Rangel desestimó los violentos disturbios, y sostuvo que a pesar de que “hubo momentos de tensión... privó la sindéresis y la responsabilidad”.
“Salvo algunos hechos aislados sin mayor relevancia se impuso la cordura...todo se resolvió pacíficamente como debe ocurrir entre venezolanos”, expresó Rangel en un mensaje transmitido por la televisora oficial.
Chávez, presionado por un descenso en su popularidad y una severa crisis económica y social, insiste en llamar al diálogo a la oposición y postergar la consulta popular hasta agosto del próximo año.
Indicó que el gobierno espera sentarse entre el miércoles y el jueves con la oposición para definir una agenda de diálogo con la presencia del secretario general de la OEA, César Gaviria, quien retorna esta semana a Caracas para promover un acercamiento entre las partes.
Gaviria logró la semana pasada un “preacuerdo” entre el gobierno y la oposición para negociar una salida electoral a la severa crisis que vive el país desde el fallido golpe de abril.
El gobierno defiende la idea de que el referendo revocatorio sólo es posible, de acuerdo a lo que prevé la constitución, al completarse la mitad del período presidencial de seis años, que en el caso de Chávez se da en agosto del 2003.
Por su parte la oposición señala que la constitución permite la realización de un referendo consultivo cuando se ha recolectado las firmas de al menos 10 por ciento (1,2 millones) del total de los electores.