Es sumamente difícil estimar las tendencias del tipo de cambio con certeza, sobretodo porque no necesariamente se comporta acorde a elementos teóricos, basados en el comportamiento de los determinantes tanto de la oferta como de la demanda de moneda extranjera, en nuestro caso el dólar.
En países como el nuestro, que tenemos una gran dependencia de los vecinos del norte, que no dejamos de ser vulnerables respecto de lo que sucede en el mundo, que cada vez vemos una ?aguerrida? y a veces ?voraz? competencia internacional, que cada vez vemos más débil nuestro aparato productivo, que hoy en día vivimos con una relación nada halagüeña entre el ejecutivo y el legislativo, etcétera y si a todo ello le añadimos un ingrediente más que se llama incertidumbre, simplemente es difícil entonces estimar el futuro comportamiento del peso respecto del dólar . Quiérase o no estas situaciones influyen o han influido sobre la volatilidad cambiaria, y paradójicamente algunos de dichos factores no son determinantes de oferta o demanda de dólares, por lo que muchas veces el tipo de cambio llega e establecerse en niveles no tan realistas ya que puede estar influido en su momento por factores de inercia, psicológicos y alguna veces por tomas de decisión irracional.
En la expectativa, me llama mucho la atención las diferencias de pronósticos del tipo de cambio entre analistas y corredurías tanto para fin de año como para el 2003. Por ejemplo hace unos días JP Morgan estimó que para finalizar el año el dólar cerraría a $9.70, mientras que las estimaciones de otros analistas lo ven por cuestiones de estacionalidad y otras cosas alrededor de $10.40 por dólar; es una diferencia de más de 7% ( ¿no cree que es mucha? ). La pregunta aquí es ¿quién tiene la razón? Difícil saberlo pero me caso con la idea de la estabilidad cambiaria para fin de año, a no ser que haya bombas en Irak para entonces o algo inesperado en el medio internacional. Por otro lado, para el año que entra el gobierno estima el tipo de cambio en promedio a $10.10 por dólar, lo cual seguramente está basado optimistamente en flujos importantes de inversión externa hacia nuestro país, los cuales se han detenido hace varios meses, o por lo menos no han regresado. Seguramente otro argumento que fundamenta ese pronóstico se refiere al cada vez más pequeño diferencial de inflaciones entre los dos países, dadas las tendencias a la baja de la inflación mexicana; y otro elemento que seguro también se tomó en cuenta en esa expectativa, es el inminente fortalecimiento de exportaciones derivado de la posible recuperación económica de EU.
Sin embargo, sin tratar de ser demasiado exigente, ni caer en la fronteras de pesimismo en particular le preguntaría a las autoridades si no tendrán por ahí otra estimación del precio del dólar para el año que entra, basada en un escenario en el cual no se aprobaran las reformas estructurales por parte del Congreso. Esto es, porque para mi gusto y el de muchos no sería suficiente para las metas de crecimiento de la economía mexicana la posible reactivación de la economía de Estados Unidos de América, habría entonces un ?desencanto? de la inversión extranjera para continuar invirtiendo en México.
Y por otro lado, si en verdad se ?aferran? nuestros legisladores a la contra, a negarse al progreso no pasando estas reformas tan necesarias ( sobretodo la eléctrica, la fiscal y la laboral ) quién sabe como lo tomen las instituciones foráneas, sobretodo las calificadoras que nos dieron grado de inversión.
Porque si continúan enrarecidas las relaciones entre los poderes , puede reflejarse una perspectiva de alza en el riesgo país y si pasa esto ( que ojalá y no ) no dude la posibilidad de que nos vuelvan a bajar la calificación. Y entonces si podríamos tener altas volatilidades en el tipo de cambio dada la incertidumbre que se generaría en los mercados financieros, y la salida de capitales que sin duda se daría.
Por ello, y por otras razones de peso para nuestro progreso, desarrollo, crecimiento y estabilidad, para que continúe México como el mejor país emergente dado el buen manejo de sus fundamentales macroeconómicos y para que se de el verdadero cambio que todos los mexicanos estamos esperando, hoy más que nunca en el ámbito del legislativo debe de darse un gran sensibilidad política, misma que debe tener el lado del ejecutivo para que de manera férrea logre los acuerdos políticos necesarios para que salgan a la luz las multicitadas reformas. De pasar esto, el descuento que hace JP Morgan en su estimación de tipo de cambio es razonable y sin duda también la estimación del Gobierno para el año entrante; si no vaya usted a saber hasta donde veremos esta importante variable.
E-mail:
jorge.cepeda@cbbanorte.com.mx