TORREÓN, COAH.- Nunca se imaginó Jesús Flores del Real, que al acudir al Seguro Social le pudo haber costado la vida, luego que al practicarle una cirugía en el Hospital de Especialidades No. 71 para extirparle varios divertículos intestinales, los médicos olvidaron una compresa en el interior del abdomen. En una intervención casi emergente, se la sacaron luego de 5 meses, después le perforó el intestino delgado del cual le quitaron 35 centímetros.
Todo este vía crucis dio comienzo en noviembre del año anterior, cuando Flores del Real, de 55 años de edad, domiciliado en calle Piñoneros No. 262 de la colonia Arboledas, acudió a consulta con su médico familiar al tener varios malestares.
El citado galeno del cual no se dio el nombre, ordenó que se hiciera un estudio radiográfico a fin de determinar el problema de salud que padecía, lo cual luego del consiguiente trámite burocrático en el departamento correspondiente, fue a rayos X.
Jesús, mostrando un rostro un tanto demacrado por todo lo que le sucedió y luego de habérsele practicado dos cirugías en un período de 9 meses, relata que cuando el médico internista recibió las radiografías le espetó sin contemplaciones que su malestar se debía a un tumor canceroso en el pulmón.
“Un tanto esperanzados, -cuenta Flores del Real-, acudimos al Sanatorio Español con un médico particular que luego de realizar nuevos estudios, determinó que efectivamente había algo en los pulmones que se veían ‘ahumados’, pero en definitiva, no era cáncer”. Sin embargo, le detectaron divertículos en el intestino que resultaron benignos, por lo que acudió de nueva cuenta a consulta con su médico familiar, que decidió darle el pase para Especialidades.
“En la clínica 71, -prosigue Jesús-, me dieron cita con un proctólogo que sólo me atendió una vez, pues salió de vacaciones, por lo que el sustituto, (doctor Leal) me dijo que era necesario que se me hiciera una operación a fin de quitarme un pedazo del intestino, pero como él se iría a Urología no sabía quién me podría operar.
Se estableció el 1º de marzo para la intervención del paciente, no sin antes sortear algunos problemas como la falta de cirujano. Finalmente, fue el doctor Norberto Bermea Becerra, como jefe de Cirugía del H.E. 71 del IMSS, quien realizó la operación supuestamente sin ninguna .
Indolencia de los médicos
Tras la intervención quirúrgica en la que le tuvieron que extirpar 25-30 centímetros de intestino, Flores del Real comenzó a presentar cuadros febriles que nunca fueron detectados o tomados en cuenta por los médicos que lo atendían, pues se le suministraba continuamente antibiótico.
Pese al dolor en el lado izquierdo del abdomen que le comunicó al doctor Bermea sentir, éste sin más lo dio de alta y le dijo que regresara en dos días para quitarle los puntos de la sutura y aunque nuevamente protestó, le aseguraron que estaba bien.
“Fueron 5 largos meses desde la operación que acudía con regular frecuencia a la Torre de Especialidades del IMSS, a tal grado que el subdirector, doctor Cháirez, ya lo recibía y atendía de mala manera y un tanto despótico y sarcástico, ya que me decía que era un hipocondríaco”, expresó Jesús.
“Debido a la severa inflamación en el vientre ya no me podía sentar, el dolor era intenso y las fiebres seguían, por lo que acudí otra vez con el doctor Bermea, quien ordenó unas placas radiográficas y análisis de sangre para ver qué causaba todo lo anterior”.
“El 12 de agosto, hace apenas 18 días, cuando le llevé las radiografías y aunque no sé nada de eso, sí vi que bajo las costillas se veía una mancha grande con una tirita, lo que le pregunté al doctor”.
“El especialista, recuerdo bien, no dejaba de mirar una y otra placa a la vez que asumió una actitud francamente nerviosa, por lo que ordenó un nuevo estudio de urgencia y al tener el resultado llamó al radiólogo para que le ayudara a interpretar la radiografía”.
“Te tenemos que volver a operar, pues al parecer traes una compresa adentro y debemos sacarla cuanto antes, pues te podría hacer daño”, fue lo que me dijo el doctor Bermea y en 10-15 minutos me prepararon e introdujeron al quirófano”.
La compresa (gasa para taponear sangrados) medía 40 por 70 centímetros y estaba localizada en la parte izquierda del abdomen y debido al prolongado tiempo que la tuvo, le ocasionó una perforación en el intestino delgado y esto mismo hubiera ocurrido con el estómago si no la sacaban.
Todo lo anterior, aseveró Flores del Real, trataron de minimizarlo, pero en sus rostros se vio el gesto de preocupación que esto les causó a todos.
Difícil postoperatorio
Pensando que todo el peligro pasó a la historia, Jesús volvió a sufrir en carne propia la indolencia del personal médico del Instituto Mexicano del Seguro Social, luego que al retirarle una sonda que no le colocaron bien, esto provocó que no pudiera desechar los residuos purulentos ocasionados por la permanencia de la compresa en su interior, lo que le ocasionó una severa recaída.
“Al retirarme la sonda que se me salió cuando dormía, Bermea Becerra consideró que ya no era necesaria toda vez que los residentes le reportaron que ya no arrojé nada”.
“Días antes que me dieran de alta, comencé a sentir fuertes náuseas, lo que le dije a los doctores, pero ellos asumieron que era por falta de alimento blando. Cuando llegué a la casa me desmayé, por lo que regresé al Seguro a consulta y al llegar con el doctor empecé a vomitar en el consultorio médico”.
“Hasta las 4 de la madrugada del día siguiente dejé de vomitar, estimando que hayan sido en todo ese tiempo entre 30 y 35 deposiciones de una sustancia verdosa y cuya cantidad oscilaba fácilmente entre 500 y 700 mililitros”, aseguró Flores del Real.
“El diagnóstico de varios médicos fue que era una gastritis aguda, pero al subirme a piso y colocarme la sonda, arrojé dos bolsas con residuos purulentos”.
“Hasta ahora, me siento bien, pero según varios médicos tendré ciertas secuelas por todo lo que sucedió y es por ello que interpondré mi denuncia por negligencia médica ante las autoridades de la Comisión Nacional de Arbitraje Médico (Conamed) y en la Procuraduría General de la República”, dijo para concluir.