El historiador sugiere recurrir a los puestos de periódicos para acercarse a más lectores
SUN-AEE
MÉXICO, D. F.- La distribución de los libros es un problema delicado dentro de la política cultural mexicana, ya que es una labor “casi secreta y lenta”, denunció el historiador mexicano Enrique Krauze.
Aunque refiere que esta política no ha sido “del todo brillante, imaginativa y creativa de lo que uno quisiera”, reconoce el esfuerzo de las autoridades y los logros que han obtenido.
No obstante, este hombre de 55 años de edad cree que existe un “problema delicado” en lo que se refiere a la tarea de hacer llegar libros a los mexicanos y elevar su nivel de lectura.
Krauze es uno de los historiadores más reconocidos en nuestro país y de mayor proyección internacional. Ha sido profesor de importantes recintos como El Colegio de México y la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), autor de varios libros y fundador de la editorial Clío y la revista Letras Libres.
Reflexivo, se refirió al programa “Hacia un País de Lectores”, un proyecto que a su juicio es bueno por sí mismo pero necesita resultados.
“Es bonito anunciar cosas, y que figuras respetadas públicamente expliquen que el libro es insustituible, pero hay que pasar a los hechos. Me temo que la labor de difusión de la lectura en México pasa más por la casi secreta, lenta y difícil labor de distribución.”
Ante esta situación continua se tienen que organizar redes de distribución públicas y privadas, siendo los puestos de periódicos una buena opción, sugirió. Para tal efecto, el historiador piensa que podría diseñarse un programa para subsidiar la entrega de libros en estos espacios al aire libre.
Para el creador de series de televisión como México: Siglo XX, el presupuesto no es determinante en la política cultural: “con poco dinero se puede hacer mucho”.
Además piensa que no sólo corresponde al Estado apoyar la cultura en nuestro país, también a la sociedad civil y a los empresarios. “Tenemos que preguntarnos menos qué hace el papá gobierno por nosotros, y más sobre qué hacemos nosotros como personas o como iniciativa privada.”
Más allá de estas reflexiones, el miembro de la Academia Mexicana de la Historia considera que un aspecto favorable en las acciones culturales sería la mayor participación de los medios de comunicación.
“Una de las obligaciones del periodismo en México, sobre todo el cultural, es investigar el estado en que se encuentra ésta, así como la política y gestión culturales.”
El historiador, que obtuvo la beca Guggenheim en 1979, propone que los medios ejerzan una especie de auditoría permanente sobre cada una de las disciplinas artísticas.
A su juicio, son pocos los que trabajan de esta manera siendo que es “su obligación, sobre todo la prensa escrita cultural”.
Abordar cada una de las ramas del “gran árbol de la cultura mexicana” requiere de un trabajo no generalizado porque se generarían datos abstractos. Es necesario explicar qué ocurre en específico en la danza, la música, la literatura, artes plásticas, etcétera, apuntó.
El autor de los ocho volúmenes con las biografías de las máximas figuras revolucionarias de México, reconoce que quizá las autoridades no han puesto la atención que deberían a lo que se informa en los medios, aunque es una situación que no debe preocupar a la prensa pues su obligación es informar, crear una conciencia pública, una masa crítica. “Ahora, si la información es veraz, ésta tocará a las autoridades.”