Llegaron cien gatos, sobre poco más o menos.
-Somos los gatos -se presentaron sin necesidad-. Queremos preguntarle si es de día.
Eran las 11 de la mañana; brillaba el sol en lo alto.
-Naturalmente que es de día -respondí-. ¿A qué esa pregunta?
-Antes conteste otra -me dijo uno-. ¿De qué color nos ve?
-Pardos -le dije-. Todos pardos.
-He ahí el motivo de nuestra visita -me informó el vocero-. De noche aparece nuestra verdadera personalidad felina, y somos entonces amarillos como leones, rayados como tigres, rodados como leopardos, como panteras negros... Pero a la luz del sol disfrazamos nuestro instinto a fin de convivir con los humanos y aprovecharnos de ellos. La gente dice: "De noche todos los gatos son pardos". Se equivoca: de día es cuando todos los gatos son pardos.
Así diciendo se marcharon. No pude distinguir entre ellos al que me había hablado. De día todos los gatos son pardos.
¡Hasta mañana!...