No obstante los criterios coincidentes del Ejecutivo y el Legislativo federales en el sentido de que el sector salud atraviesa por una severa crisis económica nada se hace para enfrentarla y solucionarla. Se determinan sus causas, se focalizan los problemas, mas sin embargo lejos de actuar para iniciar la recuperación del sector, se determinan recortes administrativos que hacen esa crisis aún más profunda.
El sistema gubernamental de salud va en retroceso, pues no hay recursos para medicamentos y ni siquiera se han podido mantener los niveles de apoyo en que se venían entregando medicamentos a los derechohabientes del ISSSTE y Seguro Social, pues el cuadro de éstos se ha reducido drásticamente, con el añadido de que no hay tampoco recursos para darle mantenimiento a los centros hospitalarios existentes y ni qué decir de construir nuevas instalaciones.
El senador y ex director del Seguro Social, Genaro Borrego, declaró recientemente sobre este tema y afirmó que: “No basta decir de qué sufre (el sistema de salud), sino que es urgente proponer medidas concretas orientadas a su solución”. Y eso es precisamente lo que no se advierte de parte del gobierno federal: las acciones específicas que conduzcan a una solución integral que permita dar asistencia médica, como es su obligación, a todos aquellos que tienen derecho a ella.
La única acción que se ha emprendido en ese rubro, es el llamado Seguro Popular de Salud, que tiende a satisfacer los requerimientos mínimos de la población que no tiene asistencia social por derecho propio, que si bien es una buena medida a favor de los que menos tienen, no alcanza a resolver ni remotamente el grave problema que enfrenta este sector, ante el cual, el gobierno federal, se muestra incapaz de proponer soluciones consensuadas que le den seguridad y tranquilidad a los sectores populares del país.