La venta de ladrillo en Durango se desplomó de un 30 a un 40% en los primeros cuatro meses del año, dijo Armando Mora Serrano, presidente de la Unión de Ladrilleros en el estado, quien además expuso que el costo del producto en vez de incrementar ha disminuido considerablemente, lo que deja aún menos margen a las fábricas.
El entrevistado detalló que el año pasado durante los primeros cinco meses estuvieron vendiendo el 85% de la producción, restando el 15% para almacenarlo y colocarlo durante la temporada de lluvias, que es cuando las ladrilleras no operan porque la situación del clima dificulta el trabajo durante casi dos meses.
Ahora –añadió- estamos hablando de que el 55% del ladrillo sí lo vendemos, mientras que el 45% restante lo destinamos al almacenamiento, previniéndonos con más producción para la temporada de las lluvias.
En cuanto al costo del millar de tabiques (mil), Mora Serrano señaló que en diciembre del 2002 estaban ofreciéndolo a 800 pesos; pero resaltó que la situación económica y la presión de las constructoras ha provocado que el costo caiga hasta llegar a 650 pesos, que es en lo que se está ofreciendo actualmente el millar.
De enero a mayo la situación en la industria del ladrillo en el estado de Durango ha sido sumamente difícil, según el vocero de ese sector fabricante, aunque esperan un repunte para la segunda quincena de junio. Luego empezarán las lluvias, pero eso provoca que el precio suba, pues no hay producción.
Agregó Armando que no se percibe nada de obra pública en la ciudad capital, ya que las ladrilleras reflejan en su producción y venta esa actividad, lo cual, por ende, significa que no se ha reactivado hasta el momento la construcción generada por los gobiernos.