Gane quien gane las elecciones especiales de California sentarán un dramático precedente en los Estados Unidos a pesar del circo, maroma y teatro en que se han convertido.
Para la entidad más rica de la Unión Americana será la primera vez que un gobernador en funciones se someta al sistema “recall election”, algo así como una “elección de destitución” realizada a petición de alrededor de un millón trescientos mil ciudadanos que firmaron tal solicitud en meses pasados.
El gobernador Gray Davis enfrentará así su tercera elección como gobernador, la primera fue en 1998 para ocupar tal puesto, la segunda en el 2002 para reelegirse y la del próximo 7 de octubre servirá para ratificarlo o para revocar sus poderes.
Muchos analistas e intelectuales opinan que esta elección es ante todo un circo bien armado por el ala conservadora del Partido Republicano que invirtió varios millones de dólares en la obtención de firmas con el único objetivo de tomar el poder anticipadamente.
Otros aseguran que se trata de un ejercicio que fortalece la democracia en uno de los estados más importantes de la Unión Americana porque a final de cuentas viene a recordarles a los políticos su misión de servir y cumplir con sus promesas.
De aquí en adelante ningún gobernador en California podrá dormirse en sus laureles ni esperar plácidamente a que concluya su período porque bastará un millón de firmas para ser sometido a un nuevo juicio de los electores.
En México una ley de este tipo sería por demás controversial y muy difícil para ser aplicada, pero al mismo tiempo impediría que gobernantes ineficientes, flojos y/o corruptos se eternicen durante seis años para desgracia y lamento de su comunidad.
Lo sorpresivo en los últimos días son los cambios en las encuestas de popularidad en donde el actor Arnold Schwarzenegger recuperó terreno para convertirse en el amplio favorito para ganar la contienda por la gubernatura de California. Además fue declarado por el Comité Estatal de su partido como el candidato oficial.
Según las últimas encuestas el inmigrante austriaco tiene poco más del 40 por ciento de las preferencias electorales contra un 25 por ciento de Cruz Bustamante, quien perdió en un par de semanas la ventaja que llevaba sobre sus oponentes.
Gray Davis registró en la última encuesta de CNN/USA Today/Gallup un 63 por ciento de los votantes en su contra, pero el fin de semana recibió el espaldarazo de dos de los diarios más influyentes de California como son Los Angeles Times y el Sacramento Bee.
En lo que pareció una buena estrategia de campaña de Davis, ambos rotativos dijeron a sus lectores que era preferible mantener a Davis en el poder a probar a otros candidatos como Schwarzenegger y Bustamante porque carecen de la experiencia y capacidad para gobernar a una entidad tan compleja y dinámica como California.
En otras palabras “más vale malo por conocido que bueno por conocer”. No obstante los electores parecen decididos a votar por el cambio. Desean un nuevo gobernante que sin tener la experiencia ni la trayectoria política de Davis se preocupe por mejorar la situación de California, empobrecida por un histórico déficit fiscal y afectada por el estancamiento económico que vivió Estados Unidos desde el 2001 al 2003.
Hay que aclarar que tampoco se trata de una crisis mayúscula, en realidad las más afectadas son las arcas del gobierno estatal y algunas empresas que sufrieron en carne propia los embates de la crisis energética del 2000, pero hay sectores como el inmobiliario, la construcción y la industria militar que han registrado un crecimiento sin precedentes en los últimos dos años.
En el fondo se trata de una batalla al más alto nivel de los partidos Republicano y Demócrata que anticipa la cruenta guerra electoral que vivirán los norteamericanos en los comicios presidenciales del 2004. Si Davis es ratificado el martes próximo los demócratas dejarán en ridículo a los republicanos y podrán ufanarse que se requieren mucho más de dos millones de dólares y un millón de firmas para poder destronar a un gobernante. Pero si gana Schwarzenegger los republicanos recibirán una inyección de oxígeno fresco que les permitirá recuperar espacios no sólo en California sino a lo largo y ancho de la Unión Americana.
No debe olvidarse que dicha entidad, además de grande y poderosa, es un símbolo para los norteamericanos. Para los latinos y en general para los inmigrantes indocumentados el triunfo del actor republicano será visto como una derrota y un rudo golpe a la defensa de los derechos humanos. Veremos en los próximos meses serios intentos por detener todas aquellas leyes e iniciativas que favorezcan a la migración. Por lo demás no hay gran diferencia entre unos y otros.
Tanto los principales candidatos demócratas como Schwarzenegger apoyan sin reservas el aborto, mantienen posturas muy abiertas en el terreno se la sexualidad y en el plano económico prometen lo mismo: recortar impuestos, aumentar gasto social y reducir la burocracia. La amenaza por un retroceso en materia social y en la lucha de las minorías está latente.
Por todo ello, pues, las elecciones del próximo 7 de octubre serán históricas para California, para la Unión Americana y también para millones de inmigrantes mexicanos. A propósito, ¿cuántos gobernadores en México podrían superar en estos momentos una “elección de destitución”? Usted como elector, ¿votaría a favor o en contra de su gobernante? El autor es licenciado en Comunicación por la Universidad Iberoamericana con maestría en Administración de Empresas en la Universidad Estatal de San Diego. Comentarios a josahealy@hotmail.com