Gabriela Lizeth, en días pasados ví tu fotografía en el periódico: Acabas de cumplir quince años. Al pasar mis ojos por esta fotografía, algo me atrapó. Esa mirada me recordó a una valiente mujer que conocí hace poco más de dieciséis años; al mirarte la estaba mirando, a pesar del tiempo transcurrido, y no pude menos que dedicarte unas líneas.
Gabriela Lizeth: Eres una chica muy afortunada, pues tuviste la mejor madre: Una madre que se enteró de que venías en camino en el trance de una dura enfermedad que finalmente cobraría su vida. Por cuestiones circunstanciales pude ser testigo cercano de ella quien, desde el primer momento que se enteró de su enfermedad, comenzó a combatirla con todas sus fuerzas. Sin embargo hay designios del Señor que no alcanzamos a abarcar, y la enfermedad fue avanzando con particular fiereza en el ser físico de tu madre. Pero algo sí puedo decirte: En ningún momento ví flaquear su espíritu.
Cuando ella y tu padre tuvieron conocimiento de que venías al mundo, los observé inmutables en su determinación de verte nacer. El costo era alto, pues durante esos meses en que ella se negó a recibir algún tratamiento que pudiera dañarte, la enfermedad comenzó a acelerar su avance maligno.
Griselda, aquella madre joven te cubrió de todo mal aún a costa de su salud. Quienes la conocimos sabemos que lo hizo con aplomo y determinación, y que en ningún momento dudó o quiso dar marcha atrás: No podrías creer la forma en que volví a verla cuando miré tu fotografía. Una mujer que valientemente defendió aquel fruto precioso que llevaba en su vientre contra viento y marea.
Ahora que empiezas a vivir, Gabriela, te darás cuenta de la manera en que la raza humana ha ido dejando de lado tantas cosas, y en ratos aquel ser que comienza apenas a formarse es visto como un estorbo, y la mujer termina con él, así nada más. Tu madre tuvo la opción de interrumpir el embarazo para mejorar sus condiciones de salud, pero yo sé que en su mente y en su corazón ya te podía ver como eres ahora, por lo cual aquella opción quedó descartada de entrada: Ella te dio el mejor regalo, un regalo de vida que merece que la vivas dichosa, sin asomo de culpa, como ella lo quiso cuando te vio con los ojos del corazón por primera vez.
Vivimos en un mundo que en ratos anda volteado de cabeza: Movidos por nuestra necesidad de creer hacemos héroes a aquellos personajes públicos que tenemos a la mano, y a veces hasta les damos un trato de semidioses a cantantes, actores o jugadores de algún deporte.
Paradójico, absurdamente no logramos ver a los verdaderos héroes que han ido forjando nuestra historia. Tu madre, Gabriela Lizeth, es uno de ellos. A quienes tuvimos la ocasión de conocerla nos dio lecciones de amor a la vida, y sobre todo, de lo que un hijo es para el corazón de una madre que tiene clara su misión en esta vida.
Con todo cariño va mi más sincera felicitación para ti. Hoy que es una fecha gozosa, sé que tu madre también se llena de alegría desde aquella dimensión donde ella sigue uno a uno tus logros, y comparte tus satisfacciones de jovencita. Tienes la fortuna de contar con una familia que –a quince años de distancia- recuerdo como los puntales que permitieron a tu mamá llevar hasta su término su embarazo. Asumieron generosamente la decisión de amor que ella tomaba en ese momento, de manera que esta fecha es también una celebración para cada uno de ellos. Corre y abrázalos, y eleva una oración por cada uno.
Gabriela: En tus ojos de jovencita se traduce todo el amor que te ha acompañado desde que estabas por venir al mundo. Recuerda que tuviste una valiente madre que forma parte de la historia de este puerto fronterizo, porque su amor ha cambiado más de uno o dos corazones. Pasamos por un período difícil para la humanidad y la guerra cobra vidas e integridades; el egoísimo ciega y el poder se impone por encima del sentimiento. Así que la historia de Griselda, una madre que dio todo por amor, es un baluarte para las jóvenes generaciones.
Que seas muy feliz, y que cada día honres el amor de tu madre en amar a quienes te rodean. ¡Dios te bendiga!