Se dice fácil, no lo es, me refiero a obtener una certificación Tif, entiéndase por ello la certificación del sistema de inspección federal, que da un aseguramiento de calidad en el procesamiento de productos cárnicos y otros de origen animal, adaptado y desarrollado para un número cada vez mayor de empresas de la industria alimentaria, cuya organización representativa es la Asociación Nacional de Establecimientos Tif, A.C., mejor conocida por sus siglas ANETIF, fundada en el año de 1982.
Por si usted no lo sabía, nuestro Rastro Municipal esta afiliado a la ANETIF y cuenta por ello hoy en día con su certificación Tif.
Este logro que se traduce en un rastro exitoso, no fue por obra del azar, se trabajó en él con constancia, método y ánimo de superación, bajo la conducción certera del buen amigo Don Guillermo Garibay Caldevilla, quien cumplió y sacó todo un plan para la debida evaluación documental y física de carácter técnico-legal en materia de instalación, maquinaria, equipo de trabajo personal, flujos de materia prima (desde su origen) procesos de producción y empaque.
La visión fue de largo alcance, los productos cárnicos procesados en rastro Tif son aceptados si pretextos por los mercados con mayor exigencia, respecto al cuidado de la salud, tanto en México como en el extranjero, así de fácil, así de sencillo, así de plano, así de claro, así de transparente y así de nítido.
Los estándares de una certificación Tif reducen sensibilidad en los riesgos para la salud y constituyen un factor muy importante para el éxito comercial. El programa no queda suelto, está sujeto a programas de vigilancia como consecuencia de los brotes de fiebre aftosa que en el pasado se dieron en el país y como ya entendimos, se instituyó la certificación y el sello Tif. El sello Tif por corolario, es confiable por su supervisión antemortem y postmortem, que controla también roedores y fauna nociva y no permite el cruzamiento de materias primas con productos terminales o provenientes de especies diferentes.
Insisto, la visión es de largo alcance y de la mano con la normatividad internacional. Si en Torreón lo tenemos, mal hacemos en no utilizarlo, acuérdese que lo barato sale caro, déjese de usar rastros clandestinos, no podemos y no debemos permitirlos, dejemos la edad de la piedra y pongámonos en nuestros tiempos, nuestros hijos nos lo agradecerán.
Piensa asertivamente y acertarás.