Reuters
Nueva Delhi, India.- Pakistán anunció ayer la expulsión del embajador indio en respuesta a una medida similar adoptada horas antes por India, elevando así la tensión entre las dos potencias nucleares vecinas.
Pakistán declaró al embajador de India, Sudhir Vyas, y a cuatro funcionarios “personas non gratas, por su implicación en actividades incompatibles con sus estatus”. El gobierno de Islamabad les dio un plazo de 48 horas para cumplir la orden.
India había expulsado previamente al máximo representante diplomático paquistaní, Jalil Abbas Jilani, un día después de que la policía le acusara de financiar a separatistas en la Cachemira india, un territorio en disputa que ha sido la causa de tres guerras entre India y Pakistán desde su independencia de Gran Bretaña en 1947. Ambos países tienen arsenales nucleares.
Los dos países, que estuvieron de nuevo al borde de la guerra el año pasado, por Cachemira, se enfrascaron en enero en expulsiones de represalia de diplomáticos en medio de acusaciones de espionaje.
El portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores de la India, Navtej Sarna, dijo a los reporteros que el embajador en funciones “estaba enfrascado en actividades incompatibles con su condición oficial y se espera su retirada de India en 48 horas”.
Los otros cuatro funcionarios de la embajada también deberán abandonar el país en el mismo plazo, declaró el portavoz.
La India acusa desde hace tiempo a Pakistán de entrenar, armar y financiar a los militantes islámicos de Cachemira, su único estado de mayoría musulmana. Pakistán lo rechaza y dice que sólo les ofrece apoyo moral.
Las denuncias contra Jilani fueron posteriores al arresto el jueves de dos separatistas cachemiros con 622,000 rupias (unos 13.040 dólares) que según la policía eran para financiar las actividades de los militantes islámicos en Cachemira.
Ambos países redujeron significativamente su presencia diplomática durante el enfrentamiento militar del año pasado, desatado por un ataque en el 2001 al parlamento indio, una acción que Nueva Delhi atribuyó a militantes islámicos establecidos en Pakistán.
Hasta la fecha ninguno ha nombrado embajadores permanentes.