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MÉXICO, DF- A partir de mañana la Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM) comenzará los trabajos con su nueva estructura, en la cual ocupan comisiones claves los cardenales, Juan Sandoval Íñiguez, en la de Doctrinal y Norberto Rivera Carrera, en la de Cultura.
Luego de cinco días de intensos trabajos, donde se habló de la reestructuración del Episcopado, los más de 100 obispos del país definieron las estrategias a seguir en los próximos tres años coordinados por su nuevo presidente José Guadalupe Martín Rábago.
Entre los objetivos planteados a través de los trabajos de comisiones, los obispos se comprometieron a reforzar acciones a favor del respeto y promoción de los derechos humanos, como el derecho a la vida, al trabajo, a la familia, a la vivienda, a la educación, a la salud, a una comunicación veraz y a la plena libertad religiosa.
Para ello, acordaron al término del cónclave realizado esta semana en sus instalaciones de Cuautitlán Izcalli, continuar un proceso de reorganización interna para promover y coordinar la pastoral orgánica en servicio de la nueva evangelización del país.
Y ante la pérdida progresiva de valores, que resaltaron, socava los cimientos de la convivencia social, estuvieron de acuerdo en dialogar con líderes de la sociedad y de diferentes confesiones religiosas para colaborar juntos en la promoción de la justicia y de la paz.
Luego de definirse comisiones como la de Pastoral Social, en la que fue reelegido el obispo de Jalapa, Sergio Obeso Rivera y en la de Pastoral Familiar, Rodrigo Aguilar Martínez, los máximos representantes de la iglesia Católica, sostuvieron que continuarán defendiendo la sacralidad de la vida, desde su inicio en el seno materno hasta su término natural, así como el plan de Dios sobre el matrimonio y la familia.
Y pese a las críticas que se han dado en su contra sobre estos temas, irán más allá y establecerán contactos con legisladores, a quienes también les harán saber de sus propuestas sobre la dignificación de los indígenas y sobre la lucha contra el racismo, con el fin de animar el avance en la reforma constitucional sobre derechos y culturas indígenas.
En un documento los obispos expresaron en este marco que “en nuestra cotidiana labor, constatamos muchos signos de vida y de compromiso por redoblar esfuerzos para lograr un país en el que se viva el estado de derecho y en el que los ciudadanos se habitúen a conducirse con espíritu de participación y colaboración”.