22 octubre 2003
BELFAST, (Reuters).- Los dos principales rivales políticos de Irlanda del Norte decidieron reunirse el miércoles, después de que el último y publicitado intento de llevar la paz a la provincia británica acabara en fracaso.
Algunos analistas dijeron que el encuentro entre David Trimble y Gerry Adams sería difícil como consecuencia del sorprendente desprecio el martes de Trimble a un importante gesto del Ejército Republicano Irlandés (IRA) por la paz.
El primer ministro británico, Tony Blair, y su homólogo irlandés, Bertie Ahern, que viajaron a Belfast con la esperanza de sellar el avance más significativo del proceso desde el acuerdo de paz de Viernes Santo en 1998, se sintieron abochornados y decepcionados al verse interrumpido el acuerdo.
Blair, claramente defraudado por el fiasco, prometió "intentar, intentar e intentar de nuevo" reavivar el proceso de paz, pero los analistas dijeron que las opciones de que las cosas vuelvan pronto a encarrilarse eran reducidas.
Gran Bretaña había puesto en desarrollo una cuidadosa secuencia de acontecimientos el martes con el anuncio de la convocatoria de elecciones a la Asamblea compartida de Irlanda del Norte para el 26 de noviembre.
Adams, líder del brazo político del IRA, el Sinn Fein, salió a continuación haciendo un llamamiento a la paz en la provincia. Entonces, el IRA emitió un comunicado diciendo que una importante cantidad de armas con las que mantuvieron su larga y sangrienta campaña contra el gobierno británico había sido "puesta en desuso".
John de Chastelain, el retirado general canadiense encargado de supervisar el desarme del grupo, confirmó que el IRA --brazo militar del movimiento católico que quiere un Estado independiente de Londres-- había "inutilizado" rifles automáticos, explosivos y otras armas.
Pero aunque el general dijo que la medida incluía más armas que en los dos desarmes previos del IRA, no aportó detalles al respecto y su informe fue descalificado por los unionistas protestantes pro-británicos de Trimble que lo consideraron demasiado reservado.
Trimble dijo que la ausencia de detalles significaba que él no podía avanzar en el acuerdo. Michael McGimpsey, un responsable negociador de los Unionistas del Ulster, echó la culpa al secretismo del Sinn Fein y a lo que llamó su "ejército privado", el IRA.
"Llevamos cinco años y medio en este camino por la paz, hemos tenido 30 años de violencia terrorista. Creo que tenemos derecho a un poco de claridad y un poco de transparencia y eso es lo que estamos pidiendo", dijo a la cadena de radio BBC.
Gran Bretaña suspendió la Asamblea de Irlanda del Norte y otras instituciones de poder compartido en octubre de 2002, con lo que se abrió una nueva era de incertidumbre. Los unionistas se negaron a permanecer en un gobierno con el Sinn Fein después de que el IRA fuera acusado de m antener una red de espionaje.
El gobierno británico había esperado que el paso dado el martes por el IRA fuera suficiente para persuadir a los unionistas a volver a una coalición protestante/católica y así, salvaguardar el acuerdo de paz de Viernes Santo de 1998, que pretende acabar con la violencia.
Blair ha insistido en el que las elecciones del próximo mes deben celebrarse pero, a menos que el último gran obstáculo de las armas se resuelva, Irlanda del Norte se enfrenta a una campaña antipática sin garantías de que la Asamblea funcione después de los comicios.