EDITORIAL Caricatura editorial Columnas Editorial

Jaque Mate / Diódoro y Murat

Sergio Sarmiento

Diódoro Carrasco ha ocupado ya todos -o casi todos? los cargos a los que un político puede aspirar. Ha sido diputado y senador, además de gobernador del estado de Oaxaca y secretario de gobernación federal. Es, sin embargo, todavía joven, no ha cumplido aún los 50 años, y busca mantener su presencia en la vida nacional. En esta temporada política, por lo tanto, ha aspirado nuevamente a una diputación federal por el PRI. Pero esta vez se ha enfrentado a un veto, que podría ser definitivo, del gobernador de Oaxaca José Murat. No es inusitado que un gobernador busque ejercer un derecho de veto sobre las nominaciones a diputado en los distritos de su estado. Incluso en los tiempos en que las últimas decisiones eran tomadas por el presidente de la República, se le daba al gobernador en la mayoría de los casos la posibilidad de ejercer influencia en las fuerzas políticas que se conformaban dentro de su estado. Hoy, con el desplome de la influencia del presidente, la influencia de los gobernadores tiende a aumentar. El problema es que el propio partido se ha comprometido a abrir sus procesos de nominación y permitir el paso a políticos de distintos grupos con el fin de unir al partido y mejorar sus posibilidades de obtener triunfos electorales. En este sentido, la nominación de Carrasco parecía una decisión perfecta. El ex gobernador sin duda sigue teniendo un gran respeto en el estado de Oaxaca. Su candidatura había de sumar, en lugar de restar, en una lista de candidatos que se pretende le vuelva a dar la mayoría absoluta en la Cámara de Diputados a un PRI que quiere recuperar la Presidencia de la República en el 2006. El veto de Murat sobre la posible candidatura de Diódoro, sin embargo, ha sido fulminante. El gobernador ha amenazado a la dirigencia nacional del PRI, encabezada por el tabasqueño Roberto Madrazo, que si Carrasco es nominado como candidato él se saldrá del partido y se llevará consigo a sus diputados. No es ésta la primera vez que Murat amenaza con salirse del PRI, pero en esta ocasión las circunstancias son mucho más complicadas.

Madrazo ha hecho un esfuerzo encomiable para acercarse a los distintos grupos dentro del partido. Sabe perfectamente que las posibilidades futuras del PRI dependen completamente de la capacidad del partido para mantenerse unido. Diódoro no es un político que le haya sido cercano en el pasado. Después de todo fue subsecretario de gobierno cuando Francisco Labastida era secretario de gobernación y lo sucedió como secretario en el gabinete de Ernesto Zedillo. Por si eso no fuera suficiente, Diódoro apoyó a Beatriz Paredes como candidata a la presidencia del partido en oposición a Madrazo. En este sentido, el que Madrazo siquiera haya considerado la posibilidad de aceptar una candidatura de Carrasco habla bien de sus intentos por reconstruir la unidad del partido. Sin embargo, la deuda política de Madrazo con Murat es demasiado grande. El gobernador de Oaxaca fue uno de los más decididos simpatizantes del tabasqueño cuando todo el aparato del partido se le oponía. Al llegar finalmente el momento de una votación para escoger al nuevo presidente del partido, Oaxaca proporcionó los votos que inclinaron la balanza a favor de Madrazo. Fue en este estado, por otra parte, donde hubo más irregularidades electorales y donde se escucharon más quejas por supuestos fraudes. Por ello Murat puede argumentar que Madrazo le debe a él esa presidencia del partido que podría ser el trampolín para una futura candidatura presidencial.

El problema para Madrazo es que tampoco puede aceptar que un gobernador le imponga las reglas como lo está haciendo Murat. La responsabilidad principal del presidente del partido es abrir el abanico de candidatos para que el número más amplio posible de priistas puedan apoyar el esfuerzo electoral. No es sencillo para él simplemente doblegarse ante las fobias de un gobernador.

Son muy sonadas las diferencias que yo he tenido con Diódoro Carrasco. Hemos disputado públicamente sobre el tema de los usos y costumbres indígenas. Tenemos también ideas contrapuestas acerca de las medidas que se deben aplicar para rescatar al campo mexicano de su ancestral pobreza. Pero me queda claro que Diódoro es un político inteligente que tiene mucho que aportar al esfuerzo de un partido que en este momento debe sumar en lugar de restar.

Leer más de EDITORIAL / Siglo plus

Escrito en:

Comentar esta noticia -

Noticias relacionadas

Siglo Plus

+ Más leídas de EDITORIAL

LECTURAS ANTERIORES

Fotografías más vistas

Videos más vistos semana

Clasificados

ID: 28410

elsiglo.mx