?El parlamento es la farsa que mayor tiempo ha durado en los escenarios.?
Cyril Smith
Las elecciones del próximo seis de julio no romperán la actual parálisis en el Congreso de la Unión. Una encuesta del periódico Reforma proyecta, por lo pronto, un virtual empate en la elección para diputados. Entre los probables votantes, los candidatos del PAN al Congreso se llevarían el 40 por ciento de los sufragios, contra el 36 por ciento de los priistas y el 17 por ciento de los perredistas. Hay que señalar, sin embargo, que el Partido Verde, convertido ahora en aliado del PRI, obtendría por sí solo el tres por ciento de los sufragios, los que sumados a los del PRI darían el empate con el PAN.
De conformidad con esta encuesta, el PAN ha venido perdiendo terreno en los últimos meses. Apenas en diciembre del 2002 un sondeo del mismo periódico le daba al PAN un 47 por ciento de las intenciones de voto contra el 30 por ciento del PRI. La subida del PRI de seis puntos añadida a la baja de siete puntos del PAN significa un desastroso vuelco de trece puntos porcentuales en contra del PAN y del presidente panista Vicente Fox.
La campaña, me queda claro, apenas está comenzando. En mayo y junio pueden ocurrir cambios importantes en las intenciones de voto, especialmente cuando las campañas de publicidad empiecen a tener su impacto entre la población en general. A estas alturas del juego, por otra parte, las encuestas de opinión tienden a subvalorar a los partidos pequeños, los cuales sólo se convierten en una opción de voto en las últimas semanas de contienda. No ha llegado, pues, el momento de predecir cuál será la composición exacta de la próxima legislatura en la Cámara de Diputados.
El resultado más lógico, sin embargo, será la repetición de una Cámara de Diputados en la que ningún partido contará con mayoría absoluta. Si a esto añadimos el hecho de que no habrá votación para el Senado, por lo que éste conservará su actual división, se puede pronosticar con confianza que durante la segunda mitad del actual sexenio el ejecutivo seguirá obligado a buscar alianzas en el Congreso para impulsar cualquier iniciativa.
En este proceso hay que reconocer una gran derrota para el presidente Fox en la primera mitad de su sexenio. Si bien es cierto que muchas iniciativas han sido aprobadas por la legislatura ?entre ellas una nueva ley de garantías de crédito y la Ley de Acceso a la Información? la verdad es que las iniciativas más importantes, las que tienen que ver con las reformas estructurales necesarias para generar un mayor crecimiento de largo plazo, han registrado sonoros fracasos. La primera gran derrota del presidente Fox tuvo lugar en la llamada reforma fiscal, que en la versión del ejecutivo buscaba igualar el IVA de todos los productos ?incluyendo medicinas y alimentos? en 15 por ciento. El Congreso tomó esa iniciativa, de por sí bastante limitada, y la convirtió en una absurda maraña de impuestos especiales y de lujo que no pudieron recaudar pero sí dañar a la economía. La segunda gran derrota ha tenido lugar en el intento por modificar la legislación sobre electricidad para permitir mayor inversión privada. La iniciativa ha sido objeto de mucha discusión, pero no ha logrado superar el escollo del Congreso. En parte la responsabilidad de esta parálisis le corresponde al Congreso, muchos de cuyos integrantes han recurrido a un populismo fácil antes de tomar las medidas necesarias para generar una mayor prosperidad en el largo plazo. Pero también hay culpa en el ejecutivo. El presidente Fox sabe que, en un sistema democrático, si su partido no cuenta con una mayoría en el Congreso, no tiene más remedio que negociar con el o los partidos de oposición que le puedan dar los votos para aprobar iniciativas. Y en las actuales circunstancias un solo partido, el PRI, le puede proporcionar esos votos. Pero el gobierno ha estado más interesado en golpear a los priistas que en buscar los acuerdos que permitan la aprobación de sus iniciativas. Yo quisiera ser optimista para el futuro, pero no se ve que las cosas puedan cambiar. Ya sabemos que ningún partido tendrá mayoría absoluta en el Congreso en la segunda mitad del sexenio. Y ya sabemos también que los contrincantes políticos no tienen interés en llegar a acuerdos para el bien del país. Así, la única proyección que se puede hacer con razonable confianza es la continuación de la actual parálisis legislativa en lo que falta del actual sexenio.
México y China
México está entrando a su tercer año de estancamiento. China sigue creciendo al ocho por ciento anual. Tenemos que darnos cuenta de que algo estamos haciendo mal y algo están haciendo bien los chinos.
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