UN-AEE
BAGDAD, IRAQ.- En su primera visita a Bagdad, el secretario estadounidense de Estado, Colin Powell, afirmó estar "profundamente impresionado" por los esfuerzos de reconstrucción de Iraq y de los avances para llevarlo al autogobierno a pesar de los continuos ataques contra las fuerzas estadounidenses y la infraestructura.
La postura del canciller fue reforzada en Washington por el secretario de Defensa, Donald Rumsfeld, y el vicepresidente, Dick Cheney, quienes reiteraron el compromiso de permanecer en Iraq con las tropas, el costo y el tiempo que sea necesario.
De hecho, el vicepresidente dejó abierta la posibilidad de que el gobierno pida más dinero en el futuro, más allá de los 87 mil millones de dólares que solicitó el presidente George W. Bush al Congreso.
Más adelante, Powell expresó tener la sensación de que, pese a los permanentes problemas de seguridad, la situación en Iraq se está normalizando.
Bagdad parece tranquila, en las calles vuelve a haber el tráfico normal y el suministro eléctrico será pronto mejor que antes de la guerra, aseguró.
Reconoció, no obstante, que las condiciones de seguridad continúan siendo un reto para las fuerzas de ocupación, y que ha surgido una "nueva amenaza de envergadura" proveniente de "terroristas que intentan infiltrar el país a fin de perturbar todo el proceso".
Powell, el funcionario estadounidense de mayor rango en visitar Iraq desde el derrocamiento de Saddam Hussein, calificó como "totalmente normal" el debate de los cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) y sus diferencias de opinión acerca de la política a seguir en Iraq.
Insistió que nada de lo que vivió los dos últimos días en Ginebra lo sorprendió. Dijo que en esas pláticas recibió algunas buenas reacciones y precisó que el debate se trasladará ahora a la sede de la ONU en Nueva York.
Además, dijo que unos 14 países adicionales analizan la posibilidad de enviar tropas para apoyar los esfuerzos de la coalición militar.