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WASHINGTON, EU.- El presidente de Estados Unidos, George W. Bush, desafió ayer a Irán y Siria, e incluso a su aliado Egipto, a que adopten la democracia y declaró que fracasó la política estadounidense del pasado de apoyar a líderes árabes no democráticos.
Pidiendo democracia en todo el Oriente Medio, Bush dijo en un discurso sobre política exterior: “¿Están los pueblos del Oriente Medio algo fuera del alcance de la libertad? (...) Yo, al menos, no lo creo”.
En un discurso en la Fundación Nacional de la Democracia, donde el ex presidente Ronald Reagan habló sobre la democracia global hace 20 años, Bush dijo que había fracasado la política de apoyo a gobiernos no dedicados a la libertad política y que Washington había adoptado una nueva “estrategia de libertad en el Oriente Medio”.
“Sesenta años de naciones occidentales excusando y amoldándose a la ausencia de libertad en el Oriente Medio no hicieron nada para proporcionarnos seguridad, porque a la larga la estabilidad no puede comprarse a expensas de la libertad”, dijo Bush.
El presidente estadounidense no dijo qué medidas podría tomar Estados Unidos para alentar a las naciones del Oriente Medio hacia reformas democráticas. Egipto, por ejemplo, recibe 2,000 millones de dólares anuales en asistencia pero no hay señales de que la Casa Blanca esté preparada para reducir la ayuda como un incentivo.
Washington ha apoyado por décadas a gobiernos autoritarios en el mundo musulmán, incluidos Jordania, Marruecos y Arabia Saudita, así como Egipto, que son vistos por muchos de sus propios ciudadanos como corruptos e ilegítimos tanto en términos políticos como religiosos.
Este apoyo, a su vez, ha agravado el sentimiento anti estadounidense en la región, con grupos de la oposición que dicen que una retirada de la ayuda estadounidense abriría el camino a un cambio popular y democrático.
Se trata del intento más reciente de Bush de justificar la invasión de Iraq como necesaria para impulsar la democracia en la región en momentos en que está siendo criticado por las crecientes bajas entre los soldados estadounidenses.
Destacó a Irán y Siria en su crítica. Estados Unidos cree que el gobierno islámico iraní está conteniendo un movimiento democrático y que ha tratado de construir armamento nuclear.
Washington considera a Siria como un Estado terrorista. Bush citó a los muchos que recibieron en su casa a Shirin Ebadi, la activista de derechos humanos iraní que logró el Premio Nobel de la Paz, como prueba de un movimiento popular en favor de la democracia iraní.
“El régimen de Teherán debe atender las demandas democráticas del pueblo iraní o perder su derecho último a la legitimidad”, dijo Bush.
Dijo que los dirigente sirios, así como los expulsados en Iraq, habían prometido una restauración de glorias antiguas pero en su lugar dejaron un “legado de tortura, opresión, miseria y ruinas”.
Acerca de Egipto, cuyo presidente Hosni Mubarak ha sido un interlocutor vital en el Oriente Medio para sucesivos presidentes estadounidenses, Bush dijo: “La gran y orgullosa nación de Egipto ha mostrado el camino de la paz en el Oriente Medio y ahora debería mostrar el camino hacia la democracia en el Oriente Medio”.
Bush elogió lo que llamó desarrollos positivos hacia la democracia en Marruecos, Bahrein, Qatar, Yemen, Jordania e incluso Arabia Saudita, que está tomando sus primeros pasos hacia una liberalización.