¿Estaba usted enterado de que el dólar, la figura más representativa de los Estados Unidos, no nació en tierras del Tío Sam? ¿Le parece que ése es un dato sorprendente e insólito?
Pues de la misma manera, aquí le voy a revelar y ya le estoy revelando, que el charro, la figura folclórica más representativa de México, tiene un nombre extranjero. La palabra charro viene del vasco y quiere decir tosco, rústico o defectuoso. O sea que aquello de los líderes charros tenía su razón de ser.
El charro, si nos basamos en la figura del charro cantor Jorge Negrete, es un tipo con gran habilidad para las labores del campo, incluyendo las facultades necesarias para ir a cantarle una serenata a la muchacha de la película. (1)
Por supuesto que visto así, el charro es folclore, lleno de color y fantasía, pero en la realidad, el trabajador del campo es otra cosa.
Sucede algo parecido o tal vez peor con el “cowboy”, figura del tipo campirano que incluso ha dado origen a un género cinematográfico arraigadísimo en el público que es el “western” (2) en donde el muchacho es bueno y noble y tiene una franca disposición hacia la heroicidad. Además todo el tiempo anda muy bien rasuradito, muy limpio y se comporta muy educado.
La realidad es muy diferente. El vaquero o cowboy (3) era un tipo solitario que se pasaba la vida errabundo, montado en su caballo, esperando la oportunidad propicia para asaltar una granja y robarse el ganado.
Dicen que, después de la guerra entre México y Estados Unidos, los cowboys aprendieron las costumbres, el modo de vestir y el modo de hacer las cosas de los vaqueros mexicanos. Que los nuestros fueron los que les enseñaron a florear la reata. (4)
Les enseñaron también a manejar el lazo y el hierro de marcar ganado. También a montar en silla española e incluso los vaqueros de Estados Unidos incorporaron a su vocabulario algunas palabras del español como estampida a la que ellos llaman stampede y también las chaparreras, que se llaman así porque son para protegerse de los chaparros… ¡Ay, y de los “altos” quién nos salva! preguntó alarmado el muchacho delicadito.
Los chaparros son arbustos llenos de espinas que rasguñan mucho al jinete. A las chaparreras los vaqueros del otro lado les llaman chaps, porque ya ve que ellos siempre están abreviando todo.
Por si las dudas
1. Serenata. Mujer abre tu ventana, para que escuches mi voooooz.
Te está cantando el que te ama con el permiso de Diooos…
2. Western. Película supuestamente desarrollada en el ambiente del oeste norteamericano, y que sigue siempre un esquema muy característico.
3. Cowboy. Por si no lo sabe “cowboy” proviene de cowvaca y boymuchacho. Sentido implícito: el muchacho de las vacas, el vaquero.
4. Florear la reata... dicho sea sin ánimo de alburear.
Pregunta: ¿Qué es un albaricoque? ¿Es una fruta? Ya van varias veces que me encuentro esta palabra en algunas novelas y no sé qué es. Isaías Valdés. Zacatecas.
Respuesta: El albaricoque es esa especie de durazno que nosotros llamamos chabacano, aunque en algunos diccionarios dicen que el albaricoque es el durazno mismo o la ciruela. Yo creo que corresponde más exactamente al chabacano. La palabra albaricoque, según sus raíces latinas significa “el que madura temprano”. Los chabacanos deben estar muy enojados porque les pusieron ese nombre que quiere decir que son nacos o de mal gusto.
Frase loca... de remate
El genial comediante Groucho Marx a un tipo que no “le caía” muy bien: “Nunca olvido una cara, pero en el caso suyo, haré una excepción”.
Escriba a donjuanrecaredo @ hotmail.com