El pasado cuatro de junio, tomó protesta como nuevo socio, nuestro amigo Jorge Arturo Hernández Guerra, apadrinado por Guillermo Milán Montenegro, y se comprometió ante el resto de los miembros del club a compartir su amistad y su filantropía.
Jorge ha sido un comunicólogo sobresaliente desde su egreso de la universidad; trabajó para el gobierno estatal en el tiempo de Rogelio Montemayor Seguy, y posteriormente en el municipal, con Salomón Juan Marcos Issa, donde demostró gran sensibilidad política y sobre todo una honestidad a toda prueba.
Jorge procede de una familia tradicional y de grandes valores, que por generaciones ha ayudado a la gente, especialmente a aquella de escasos recursos económicos; su abuelo, el doctor Pascual Hernández Rivera, muy famoso dos generaciones anteriores por haber ejercido la medicina homeopática en Ciudad Lerdo con gran éxito; su casa, el chalet de Gorozave, en los años 40’s y 50’s, estaba llena de pacientes de todos los sitios de la región, que esperaban obtener alivio con los granulitos y los consejos, de lo que hoy sabemos era la medicina física y de rehabilitación que con toda habilidad él manejaba.
Su padre, el doctor Pascual Hernández Román, que ha ejercido como pionero en La Laguna la oncoginecología con gran éxito, investigador y profesor reconocido de la Facultad de Medicina de Torreón y también un gran humanista; sus hermanos, Pascual Hernández Guerra, de los directivos fundadores de la Universidad Autónoma de La Laguna y Juan Ignacio Hernández Guerra, ejerciendo la carrera de la leyes y dedicado al rotarismo en un club amigo.
Para todos los clubes, el socio es la parte más importante de la organización, nos merece todo nuestro respeto, aprecio y dedicación; para que en un futuro pueda desarrollar todas las inquietudes de tipo social que ha tenido a través de su educación familiar y universitaria.
Al recibirlo el Club Rotario de Torreón, le entrega una placa dorada metálica donde le enuncia los principios más importantes de nuestra filosofía; en ella dice:
“Llegas a una casa que nada esconde dentro de sus muros de cristal y desde donde puedes contemplar el Sol y las estrellas, pues su techo es el cielo abierto.
Eres el bienvenido, a quien nadie preguntará de qué país llegas, ni quién es tu Dios.
Servir es nuestro ideal, no es servidumbre; es amar al prójimo, es dar esperando a cambio ser útiles a los demás. Servir es dignificar tu profesión y engrandecer tu comunidad para que ella se sienta orgullosa de tu ciudadanía; es lealtad y amor a la patria; es comprensión y entendimiento universal por el conocimiento y amistad de los hombres sin distinción de razas ni credos.
Has ingresado a la universidad que te ofrece los más amplios horizontes para el cultivo de tu espíritu y la práctica de la bondad que llevas en el corazón.
¡El mundo está a tus pies! El Dios de todos los hombres y todos los tiempos está contigo. Acércate y aseméjate a Él”.
¡Enhorabuena Jorge y a su esposa Alejandra Sosa de Hernández!
“Sembremos la semilla del amor’’
nacho1948@hotmail.com