Problema sistemático en la ciudad de Torreón han sido los colectores tanto de drenaje como pluviales de manera tal que frente a cualquier cambio importante en las condiciones climáticas, sobre todo por las lluvias, el sistema falla de manera tal que invariablemente la ciudadanía tiene que sufrir las consecuencias y al final de cuentas es el Ayuntamiento, con dineros del pueblo, quien tiene que aportar los recursos económicos para arreglarlos.
Si bien se puede alegar que este año las precipitaciones han sido abundantes, ello no es razón suficiente para justificar el que se hayan colapsado en la ciudad doce colectores, pues para repararlos se requieren diez millones de pesos, los que no resultarán fáciles conseguir, por más de que se diga que pueden obtenerse a través del Fondo Nacional para Desastres Naturales, sobre todo si se toma en cuenta que en otras ciudades los daños por las lluvias han sido mucho mayores.
Pero además, es válido preguntarle a la autoridad municipal si cuando se construyeron esos colectores no se previó la posibilidad de que se presentaran precipitaciones abundantes o si éstos se colapsaron por defectos en su construcción, mala calidad de los materiales o cualquier otro motivo imputable a los que llevaron al cabo las obras, pues tal parece que en todos estos casos siempre es el pueblo el que tiene que aportar los recursos para solucionar este tipo de fallas y nunca los constructores.
Porque además, si el municipio no consigue en la federación esos recursos, invertir diez millones de pesos en tales reparaciones significa que el Ayuntamiento los distraiga de otras áreas, por lo que lógicamente algunas de ellas deberás soportar el costo de esas transferencias, lo que implica que el pueblo se vea afectado en los ya de por sí exiguos recursos que se destinan para atender las necesidades comunitarias.