EDITORIAL Caricatura editorial Columnas Editorial

Nueva herida para Sonora/Actitudes al día

José Santiago Healy

Al igual que en 1985 y en 1994 la comunidad sonorense vuelve a sufrir una profunda herida y una decepción más por la vida política regional.

A mitad de los ochenta el PRI designó a un candidato radicado en el Distrito Federal quien con toda y su exitosa carrera burocrática carecía del arraigo y conocimientos necesarios para gobernar a Sonora. Fue necesario un fraude electoral para consumar la imposición.

En 1994 cuando toda la fe de los sonorenses se depositaba en Luis Donaldo Colosio, los odios y rencores emanados del alto poder se encargaron de eliminar al destacado magdalenense y con ello las diáfanas esperanzas de su pueblo.

En el actual 2003 se inició en Sonora un proceso electoral democrático, intenso y transparente que al paso de los meses se enredó para concluir en una elección sucia, de golpes bajos y tremendamente controversial.

Otra vez los ciudadanos acudieron con gusto a las urnas, pero otra vez los políticos, sus partidos y en esta ocasión los funcionarios de un inútil Consejo Estatal Electoral convirtieron la fiesta cívica dominical en una espantosa cruda que duró una semana entera.

Desde ayer tenemos a un ganador del conteo electoral por un margen de 7,923 votos en la persona de Eduardo Bours. Pero la noticia que debió darse a unas horas de las elecciones demoró siete días para fomentar un ambiente de incredulidad y un innecesario desgaste físico, mental y político.

Sonora entró de lleno a la vorágine nacional, las reyertas seguirán en los próximos días y lo que debió resolverse en el plano local se convirtió en platillo apetitoso para la politicada capitalina que estará feliz de poder meter las manos en la entidad. A río revuelto, ganancia de pescadores.

Tanto Ramón Corral como Eduardo Bours cayeron en el juego al salir a tocar puertas en el Distrito Federal cuando los estados y por ende sus elecciones son libres y soberanas.

El PAN llegó al colmo de anunciar una defensa legal desde la capital como si aquí no hubiera abogados y militantes de calidad y prestigio. Por su parte Bours tuvo que doblar las manos y refugiarse en el PRI de Roberto Madrazo del que tanto renegó durante su campaña.

Nada bueno augura para Sonora este triste y lamentable escándalo nacional. Una vez más se deteriora la imagen de la entidad a nivel nacional, pero lo peor es que se beneficia a los políticos tradicionales de los distintos bandos porque unos y otros están de nuevo en la jugada.

Nada extraño sería que las campañas negras, la guerra sucia y el atorón en el conteo hayan sido parte de una estrategia bien diseñada para que Bours o quien resulte gobernador electo deba el favor o los favores a su partido y a sus maquiavélicos operadores.

¿Pero qué pasó en Sonora? ¿Por qué un proceso que inició con mucho optimismo se degeneró en las últimas semanas? ¿Podrá la entidad sobreponerse a este desastre político y retornar pronto al sosiego y tranquilidad social?

Un breve recuento

Mucho queda por investigar, analizar y escribir sobre todo este proceso. Por ahora habría que decir que Bours inició como un candidato de lujo que fue perdiendo puntos por el exceso de confianza, la mala selección de algunos candidatos, por los evidentes errores de sus asesores y finalmente por la variedad de frentes que sin necesidad abrió al final de la jornada.

Nervioso porque las encuestas se cerraban, Bours inició en mayo una ofensiva en contra de sus supuestos enemigos. Arrancó contra el ex gobernador Beltrones lo que le brindó simpatías, pero luego siguió contra Madrazo, contra el gobernador López Nogales y contra los medios de comunicación que no entraron al juego de la adulación.

Al calor de ese ambiente, Bours dio luz verde a las campañas negras para beneplácito de muchos priistas, pero generó un amplio malestar en el grueso de la población. Con todo ello logró frenar el avance de Corral pero nunca pudo recuperar la ventaja de meses anteriores.

Por su parte Corral inició su campaña casi en la lona para emprender un largo andar cuesta arriba que a punto estuvo de darle el triunfo. Su campaña alegre, emotiva y con señalamientos directos le atrajeron amplios dividendos, especialmente en las ciudades más importantes como Hermosillo, Obregón y Nogales.

Al entrar la etapa difícil no sabemos si fueron decisiones propias de Corral o sugeridas por sus asesores, pero hubo equivocaciones graves que impidieron la consolidación de su candidatura. Su negativa a participar en el debate del CEE, la respuesta a las campañas negras y la introducción de mensajes de su esposa en contra de Bours fueron acciones que no resultaron favorables para el electorado.

Corral al igual que Bours se rodeó de asesores non gratos para muchos electores, pero con todo y todo habrá que reconocer que pocas campañas políticas han logrado una recuperación tan súbita y espectacular.

Una vez más al PAN le faltó el voto en el Sur y en los poblados de la sierra, en donde el PRI ha logrado durante décadas mantener una cómoda ventaja y en donde como todos sabemos logra inducir con mayor facilidad a los votantes a través del acarreo, dádivas y presiones.

Queda pendiente por cuantificar el gasto total de las campañas porque ha sido sin duda la más costosa en toda la historia de Sonora. Será también interesante calcular cuál fue el costo por voto para cada partido a fin de tener una idea de la eficiencia y productividad del candidato ganador.

Lo que viene

La parte más compleja y sinuosa está por llegar. Por un lado vendrán las impugnaciones y por el otro la tarea minuciosa y febril de preparar el plan, estrategias y equipo de trabajo del nuevo gobierno.

Si el Congreso del Estado confirma el conteo del CEE, Eduardo Bours llegará al poder el 13 de septiembre y encontrará a una sociedad dividida, escéptica y harta de las insidias políticas.

Con menos del cincuenta por ciento de los votos, Bours tendrá el reto de gobernar a base de apertura y tolerancia además de una visión inclusiva y optimista. Si quiere ganarse a sus contrincantes deberá asumir una actitud magnánima y poner oídos sordos a los asesores cercanos que lo presionarán para que cobre cuanto antes las facturas pendientes.

El gobierno entrante cargará con muchos lastres que no le permitirán caminar con la rapidez deseada. Pronto veremos en los cargos estatales a las caras de toda la vida porque lamentablemente el PRI seguirá siendo el mismo con Bours o sin Bours a la cabeza.

El futuro gobernante se verá obligado a recompensar de una u otra forma a quienes invirtieron en su campaña ya sea su grupo familiar o los empresarios poderosos de Sonora, todos ellos exigirán su cuota de poder.

Además están los responsables de las campañas negras y el trabajo sucio de la campaña, quienes lo menos que pedirán será quedar integrados en la nómina estatal.

Ya lo dijimos en su momento, Bours al igual que Corral representan una magnífica carta para Sonora, probablemente nunca en Sonora habíamos tenido dos contendientes de ese nivel y de ahí la competencia tan reñida que se vivió.

Pero sacudirse del PRI, de sus estructuras y de sus dirigentes no será fácil para el nuevo gobernante. De ahí que tendremos que esperar por lo menos seis años más para que se concrete la alternancia y por consecuencia un cambio real que implique sacudir a fondo y de raíz a una entidad como Sonora que desde hace varios años padece un estancamiento económico, social y político.

Lo más importante por ahora será atender las heridas y procurar que los sonorenses vuelvan cuanto antes a lo suyo, es decir al trabajo fecundo y productivo. No permitamos que la política ni los partidos invadan el resto de las esferas de la vida sonorense. Ya fue suficiente con seis meses de infaustas campañas.

Leer más de EDITORIAL

Escrito en:

Comentar esta noticia -

Noticias relacionadas

Siglo Plus

+ Más leídas de EDITORIAL

LECTURAS ANTERIORES

Fotografías más vistas

Videos más vistos semana

Clasificados

ID: 39753

elsiglo.mx