MÉXICO, DF.- Los mexicanos en su mayoría, están "poco satisfechos" con la democracia. Viven alejados de partidos políticos y sindicatos; no creen que la organización ciudadana tenga influencia, y sólo dos de cada diez vecinos tienen una participación "frecuente" en tratar problemas comunitarios.
Aceptan que la gente debe actuar en cuestiones que toca resolver al gobierno, pero no se organizan, no gestionan, no solicitan, no actúan. Sólo una minoría promueve las causas colectivas. Están convencidos (71.6 por ciento) que la mayoría de las personas sólo se preocupan por sí mismas.
Casi ocho de cada diez ciudadanos justifican el uso de la fuerza pública para que se cumpla la ley, se ponga fin a conflictos de larga duración e impere el orden. Con todo, sólo siete por ciento aceptaría una dictadura a cambio mejoras económicas.
La libertad más preciada por los mexicanos es la de creencia, aunque resalta su ausentismo en eventos organizados por sus iglesias, reporta la Segunda Encuesta Nacional sobre Cultura Política y Prácticas Ciudadanas, elaborada por la Secretaría de Gobernación.
Iglesia, Ejército y maestros están en los primeros lugares de confianza de los mexicanos; el Presidente de la República está a media tabla, después de los medios de comunicación, y siguen en los peores lugares de aceptación el Congreso, sindicatos, partidos políticos y policía, indica la encuesta. Registra que no hay forma grupal que sea influyente en la vida política nacional; pocos piden ayuda a diputados y senadores. En la escasa solicitación también figura el Presidente de la República, a quien sólo le escribe un ciudadano de cada diez. Dibuja una sociedad nacional en la que 45.5 por ciento opina que en los últimos diez años los mexicanos han tenido menos oportunidades para salir adelante en su vida; 35 por ciento señala que ha tenido más condiciones en favor, y 16.2 por ciento no ve cambio.
A futuro 49 por ciento de los encuestados creen que sus hijos tendrán más oportunidades de empleo; de educación, 95.3 por ciento, y de servicios de salud, 58.9 por ciento, así como de tener más ahorros, 42 por ciento.
La segunda encuesta fue levantada por técnicos del Instituto Nacional de Estadística, Geografía e Informática (INEGI) en 600 localidades urbanas y rurales de las 32 entidades federativas, y fue aplicada a cinco mil 256 ciudadanos, de los cuales dos mil 789 respondieron el primer cuestionario de 2001.
Con un nivel de confianza de 90 por ciento, los resultados esbozan un perfil del mexicano en el que 37 por ciento está de acuerdo en que México vive una democracia; 29 por ciento responde que no lo sabe, y 22 por ciento señala que ese sistema político no existe en el país.
Un 52 por ciento cree que las leyes se elaboran según los intereses de los partidos; 13 por ciento señala que se legisla conforme al interés del Presidente. El cuestionario de 74 preguntas contestadas en febrero de 2003, abunda en la noción de las leyes: Para una mayoría, las leyes se aplican para el beneficio de unos cuantos (63 por ciento), en la defensa de los intereses de gente con poder (39 por ciento), para cometer arbitrariedades (14 por ciento).
Un 22 por ciento señala que la ley está para buscar la justicia. Resultados de esta segunda encuesta serán analizados hoy lunes en el Instituto de Investigaciones Jurídicas de la UNAM por arte de estudiosos de la cultura política y de las prácticas ciudadanas.
A la mitad la política le interesa poco, pero 36 por ciento se confiesa sin interés alguno en ella, mientras que 9.7 por ciento dice que le interesa mucho.
Así las cosas, 49.6 por ciento no supo la diferencia entre un gobierno democrático y otro no democrático, pero 68.4 por ciento prefiere vivir con respeto a sus derechos, aunque sacrifique avances económicos. El gajo de los que aceptarían el autoritarismo perdió dos por ciento entre las dos encuestas.
Para resolver problemas, la mayoría no se organiza con otros afectados (61 por ciento); no se queja ante las autoridades (65.7 por ciento); no pide apoyo a alguna asociación civil (86 por ciento); no asiste a manifestaciones (87 por ciento). No solicita apoyos a los partidos políticos (87.7 por ciento).