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Relatos| En espera de un milagro

POR MIRIAM BARKER BERUMEN

La fe en Dios es el motor de la familia de Oscarito para seguir adelante

CD. LERDO, DGO.- Cuánto darían por despertar y recordarlo como un mal sueño. El diagnóstico de Oscarito se convirtió, desde hace cinco meses, en la peor pesadilla de Basilio y María, ellos saben que el sufrimiento de su hijo apenas comienza.

Ahí está Óscar Basilio Olmos González, un niño de grandes ojos y mirada profunda, de tierna sonrisa y noble carácter, sentado en su carrito de alegres colores que no hace mucho tiempo utiliza como andador y lo conduce por cada uno de los rincones de su modesto hogar. Le encanta compartir sus juguetes con todo aquél que se acerca a saludarlo. Cumplió apenas cuatro años pero tiene la madurez de un adulto, ?parece que sabe que debe luchar por su vida, es muy valiente?, dice Basilio.

Oscarito estuvo a punto de morir, sus padres, su hermano Alejandro de seis años y los médicos, ya no lo contaban. Lo internaron de emergencia en el Hospital Los Ángeles el día dos de mayo de este mismo año, a consecuencia de fuertes vómitos y dolores de cabeza, repentinamente perdió el equilibrio, ?caminaba tembeleco, no se sostenía, así empezó todo?, recuerda su madre angustiada.

Le pusieron suero y le recetaron medicamento para combatir una infección de garganta, Oscarito regresó a su casa pero al día siguiente se volvió a sentir mal.

Entonces los médicos ordenaron un estudio más a profundidad: una tomografía, la cual más tarde reveló lo que los padres del niño aún no han logrado asimilar... un tumor en el cerebro de Oscarito noventa por ciento canceroso, del tamaño de un huevo.

No había que perder más tiempo, debían colocar una válvula que drenara el exceso de líquido cefaloraquídeo, su cabecita en ese momento era como una olla de presión capaz de ocasionar un paro respiratorio.

?24 horas después de la operación tuvo una recaída, se puso grave?... ?Basilio no puede evitar que su voz no le responda cuando evoca el momento en que estuvo a punto de perder a su hijo. Baja la mirada y sus ojos se humedecen, con mucho esfuerzo continúa? ?lo estabilizaron, pero seguía en estado semi inconsciente, tenía una hemorragia del duodeno (donde comienza el estómago) por causa de los esteroides, éstos son como la cortisona, no sé si sea correcto llamarle droga, pero funcionan para desinflamar el cerebro...? ?el padre de Oscarito no pudo más, del comedor se marchó con prisa hacia la cocina, tomó un vaso con agua y justificó su comportamiento diciendo que su garganta lo había traicionado, pero según su esposa lo invadieron los nervios, más bien fueron los desagradables recuerdos.

Una santa experiencia

El niño perdió mucha sangre, casi se vació por completo. Los doctores se voltearon a ver entre sí y comentaron que ya no había nada que hacer, ?yo veía a mi hijo que se estaba desangrando y les dije que hicieran algo, dijeron que había un 80 por ciento de probabilidades de que no saliera, fue cuando dije: ¡un 20 es muy bueno!, firmé unos documentos y en ese momento me dirigí al templo del hospital... a entregárselo a Dios?... ?hace una larga pausa? ?es lo más doloroso que he hecho en mi vida, sentía que estaba desprendiendo una parte de mi propio ser?, los esbeltos brazos de Basilio se mantienen todo el tiempo entrelazados, como si de esa manera lograra sentirse protegido.

María reaccionó al contrario que su marido...

-Yo renegaba con Dios y le decía ¿por qué mi hijo?, ¿por qué él que está tan chiquito?

Y cuando el niño estuvo más grave Basilio le aconsejaba a su esposa:

-Entrégaselo.

Pero ella se rehusaba:

-Dios, sé que soy muy egoísta pero no te lo puedo entregar, tú tienes muchos angelitos en el cielo, ¿para qué quieres a Oscarito, qué no ves que mis hijos son el motor para que yo siga viviendo? ¡No te lo lleves!

Basilio nuevamente se dirige a Dios:

-Sé que es tu hijo, sólo te pido que le preguntes si él se quiere quedar con nosotros. Te va a decir que sí porque nos quiere mucho.

Basilio afirma que a partir de ese momento todo comenzó a cambiar favorablemente, ?ésa era la prueba máxima que Dios nos pedía: ¡entregárselo!?... ?que fuéramos humildes?, agrega María.

A pesar de que la madre de Oscarito se aferraba a su hijo, no dejó de rezar ni un sólo instante, ?yo soy muy devota del Divino Niño?, éste tiene un santuario en Colombia en donde por primera vez empezaron a venerarlo. María se levanta para mostrar orgullosa la imagen de este santo a quien celosamente cuida como un hijo más, incluso ya le acondicionó su altar, éste se ubica sobre el costado derecho de la puerta de entrada a la casa, sobre un mueble de lámina pintado en color café. Ahí la reina es la Virgen María, pero también están representados otros santos, como San Charbel, que tiene su origen en Líbano, ?dicen que es muy milagroso, una prima de mi esposo me lo facilitó junto con un aceitito, desde que estábamos en Monterrey yo le rezaba?... Basilio interrumpe a María, ?conocimos muchos santos nuevos y a todos les rezábamos, incluso les vamos a construir su propio cuarto?, se ríen.

La pareja piensa que todo esto es una prueba divina que les ha dejado una gran lección, ahora están más integrados como familia, ?el dolor une a las personas y nosotros entramos en una etapa de dolor que no conocíamos?, dice Basilio articulando las palabras con gran dificultad.

?Dios nos hizo el milagro, nos lo salvó, gracias a Él, Oscarito tuvo muchos donadores, necesitó muchas plaquetas y la respuesta de la gente fue increíble, desde parientes hasta personas que no conocíamos?, comenta el papá del niño, ?gracias a Dios hubo muy buena respuesta?, agrega María entusiasmada, observando a detalle cada movimiento de su esposo.

Superando pruebas

Cuatro días después Oscarito tuvo un sangrado más, Basilio y María estaban aterrorizados, por fortuna no hubo complicaciones y logró salir adelante. Dejó por fin la terapia intensiva, ahora lo alimentaban por medio de una sonda, misma que le fue retirada una vez que lo dieron de alta, pero la salud de Oscarito aún era delicada y su delgada complexión no le ayudaba, peor aún después de que perdió cuatro kilos. ?Con una jeringa le dábamos de comer, después él lo hizo solito?, dice su padre orgulloso.

Oscarito sólo permaneció en su domicilio durante tres días, en seguida lo trasladaron a la ciudad de Monterrey al Hospital San José, ?ahí el tratamiento es menos agresivo para el niño, ya que utilizan el acelerador lineal que va directamente a combatir el tumor e irradia menor cantidad de tejido bueno, contrario a la bomba de cobalto del Seguro Social?, explica Basilio y en seguida detalla el proceso por el que atravesó Oscarito, ?yo entraba con él a la radioterapia, lo acostaban boca a bajo, le colocaban una máscara para fijar su cabecita, al lado del niño ponían unos plomos para evitar irradiar zonas benignas, primero le aplicaban la radiación de un lado de la cabeza, después del otro, cada una duraba entre 40 y 50 segundos?, posteriormente le aplicaban una dosis más en su columna, por si se había incrustado alguna célula. Esto lo hacían durante seis días continuos, después dejaban descansar a Oscarito para que sus glóbulos blancos se regeneraran. Pero el médico lo veía tan mal que pensaba que el niño no aguantaría la dosis completa, ?gracias a Dios mi hijo es muy fuerte y muy luchón, lo inyectaban y no lloraba, le ponían suero y él se mantenía con una fortaleza increíble, uno de grande es más ?coyón??Basilio ríe y agrega- él nos ha contagiado sus ganas de vivir?.

?Gracias a las radiaciones que le aplicaron, mi hijo ya se mueve, ya habla, come y nada más le falta caminar?, dice María mientras ilustra sus palabras con movimientos en las manos. ?Antes del tratamiento Oscarito sólo movía una manita, poco a poco empezó a mover una piernita, un brazo, después la otra piernita, aunque el lado derecho batalló más para moverlo, comenta Basilio en tono más relajado.

Las enfermeras del Hospital Los Ángeles pensaban que Oscarito ya no iba a regresar porque lo vieron salir muy mal, él ya no se movía. Cuando regresó las saludó y platicó con ellas... ?algunas lloraron, ahora Oscarito es muy famoso y lo conocen como el milagrito?... la sonrisa de Basilio de pronto se transformó en un silencioso pero ensordecedor llanto.

La lucha continúa

Oscarito está programado para una resonancia el próximo 14 de noviembre, ésta determinará si es necesaria o no una operación más, lo que sí es un hecho es que deberá someterse a un largo proceso de quimioterapias para asegurarse que no quede alguna secuela de células cancerígenas en su cerebro o cualquier otra parte de su cuerpo y evitar se vuelva a desarrollar algún tumor, aunque siempre hay células sueltas y basta una sola para que en un período de menos de un año se manifieste, ?tenemos miedo que llegue esa fecha, pero también estamos muy ilusionados?, esta vez el rostro de Basilio se torna incierto, ?le pedimos mucho a Dios. También sabemos que puede ocurrir un milagro?.

El meduloblastoma (tumor) que extirparon a Oscarito, es uno de los más agresivos y obstinados que existen según datos médicos.

?Cuando tienes un enfermo de cáncer entras a otro mundo, uno que antes no conocías?, Basilio lo define como un gran mundo porque actualmente existe mucha gente enferma, uno que no respeta clases sociales ni edades. ?Crees que nunca te va a suceder, pero cuando estás dentro te involucras en todos los casos, la misma gente se acerca a contártelos. Supimos de una señora que murió, de los padres que perdieron a su hijo o también personas que tuvieron cáncer y se salvaron, gente que hace 20 años presentó la enfermedad y ahora están perfectamente bien. Con esto nos damos cuenta de que existe mucho sufrimiento, pero también muchas personas que saben luchar, que no se rinden, que confían en Dios?, reflexiona el padre de Oscarito, mientras su trasparente mirada poco a poco se vuelve a empañar.

Basilio y María piden ayuda

Durante muchos años Basilio se ha dedicado al comercio, dejó de viajar a Guadalajara a surtir su mercancía mientras permanecieron en Monterrey en donde rentaron un departamento y para solventar todos los gastos ?que en total ascendieron a 600 mil pesos (100 mil en el Hospital San José, 400 mil de la operación en Torreón y el resto en análisis y medicamentos- tuvieron que aceptar la ayuda de la familia, pues no tenían otra opción, ?aún debemos 300 mil, el resto lo obtuvimos con la hipoteca de la casa y la venta de la camioneta que era el único mueble que teníamos. Pero seguimos sin tener los recursos para salir adelante con lo que se venga?.

Los padres de Oscarito están muy agradecidos por el apoyo que han recibido por parte de los medios de comunicación y de la comunidad lagunera, comentan que el día 15 de octubre ?casualmente el día en que Oscarito cumplió cuatro años- les ofrecieron en Lerdo, Dgo., ciudad en la que actualmente radican, un festival para reunir fondos y del cual obtuvieron una muy buena respuesta por parte de la gente.

Oscarito también está presente en los supermercados con su fotografía impresa en improvisadas alcancías hechas con botes de leche. Su familia no se da por vencida, están visitando escuelas e instituciones privadas en donde solicitan una vez más el apoyo de la ciudadanía. Además Oscarito tiene una cuenta para todos aquéllos que desean ayudarlo, el número es 8548/2904/1455/5093 en Banamex, y por medio del DIF les otorgan un recibo deducible de impuestos a quienes lo soliciten.

Pero aún falta mucho por hacer ?y no queremos que los adeudos se conviertan en una bola de nieve que se va haciendo cada vez más grande. Deseamos sacar adelante a nuestro hijo, pero se vienen gastos todavía más fuertes. Yo como padre qué más quisiera, que terminara todo esto?.

Actualmente Oscarito acude al Centro de Rehabilitación Integral de Torreón, esto le ha ayudado en gran medida para el avance que el niño ha logrado, aunque todavía hay que sostenerlo cuando camina, pero ya se apoya un poco más. Y muy pronto asistirá también a terapias de lenguaje.

Cuando Oscarito crezca deberán ajustarle la válvula que le colocaron en su cabecita, misma que baja por un costado de la garganta y termina en el estómago, pero la cirugía esta vez será más sencilla, ya que sólo abrirán su estomaguito. Sin embargo, el niño debe tener extremos cuidados, pues una infección de garganta podría agravar su estado de salud, ?aunque hay personas que llevan ya 15 años con una válvula como la de mi hijo y han vivido completamente normales?, comenta Basilio.

Los médicos le dan a Oscarito solamente entre uno y cinco años de vida. María concluye convencida, ?definitivamente el que tiene la última palabra es Dios... y nosotros una gran esperanza?.

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