En días pasados escribí en esta columna sobre un buen amigo y un gran Ser Humano, el Dr. Víctor Arellano Cobián, quien se dio a la tarea de organizar y armar El Rompecabezas Más Grande del Mundo, el cual se lleva a cabo en el lecho seco del Río Nazas. Un millón de piezas ensambladas una por una y que cubren un área más del doble que el centro comercial que en esta semana pasada se incendió en esta ciudad.
Cuando me comentó de su proyecto, hace más de un año, me decía con mucha ilusión en su rostro: Ricardo, estoy en este proyecto de rompecabezas, es un megaproyecto que requiere un financiamiento, ya he platicado con algunas personas de empresas líderes en la región y con algunas estoy batallando para que apoyen, no comprenden que trae beneficios para todos. A las empresas mucha imagen a nivel mundial, a la rama hotelera y restaurantera traerá gente que vendrá a ver este gran esfuerzo, aparecerá en libros y revistas internacionales.
Me platicaba con ojos brillantes, si se concreta este proyecto, Ricardo, las fábricas de la región que realizan exportaciones se verán retribuidas, ya que esta región será conocida y podrán realizar más y mejores negociaciones desde una región que realiza grandes proyectos.
Ricardo, ?me platicaba?, el proyecto es mío, tengo ilusión de llevarlo a cabo, tal como he realizado El Juego de Estrellas Unidas de Corazón, una idea loca que ni tú mismo creíste poder llevar a cabo.
Y es verdad, para mí es la idea más loca enfrentar a un equipo profesional de futbol contra uno profesional de beisbol. Y la llevó a cabo.
Estas acciones generan beneficios económicos, pero no son para él, lo que recaba lo entrega a servicios sociales. Él es un gran profesionista que dedica su tiempo a estas causas. Lo he comprobado.
En días pasados tuve la fortuna de encontrarlo en un centro comercial acompañado de la familia, después de todo la familia lo apoya, pero no le roba tiempo a ella.
La pregunta obligada la hice: ¿Cómo va el Rompecabezas Más Grande del Mundo?
No dejo de ver en sus ojos la ilusión, pero en su voz se notaba el cansancio, pero un cansancio con ánimos.
Ricardo, El Rompecabezas Más Grande del Mundo sigue construyéndose, de hecho, ya es el más grande, acabamos de superar la anterior marca y eso que apenas vamos en una pequeña parte del total.
Pero sabes, Ricardo, cómo me he acordado de ti, lo más difícil no ha sido encontrar el financiamiento de las grandes empresas que creen en mí, en el proyecto y en la región.
Creo, a como estoy viendo, eso fue lo más fácil. Lo difícil es hacerles ver a toda la región que con su apoyo, de ir a colocar una, varias o muchas piezas pueden contribuir en mucho.
Cuánta razón tenías en tu columna, Ricardo, lo difícil no es armar un millón de piezas, lo titánico es reunir un millón de voluntades.
Es increíble que de muchas partes del mundo han venido a constatar lo que hemos pregonado, se ha publicado en revistas, ha pasado en noticieros nacionales e internacionales, me han realizado entrevistas de radio desde países de América del Sur. ¡Y cómo es posible que mucha gente de la región que a diario pasa a escasos 100 metros de rompecabezas no sepan dónde está!
Pero sabes, Ricardo, allí sigo. Volteó a ver a su esposa y con una sonrisa en todo su rostro me comentó: Allí, junto al Rompecabezas Más Grande del Mundo, creo que con la buena compañía de buenos amigos, tendremos nuestra cena de Navidad y pasaremos el año nuevo, no me dejo vencer.
Qué maravilla de Ser Humano sentí. Con su actividad profesional, con su familia que no desatiende, con la carga de trabajo que representa El Rompecabezas Más Grande del Mundo, tiene buen humor, gran ilusión y sobre todo ánimos que comparte conmigo y con todas las personas que le rodean.
Los invito, mis estimados lectores, grandes y chicos, a retribuir a contribuir en esta acción, que a fin de cuentas es una obra de beneficio social.
Mi correo electrónico: rmercado@avantel.net