El día de mañana tendrá lugar la elección para renovar la Cámara de Diputados al Congreso de la Unión, en lo que es el primer proceso federal después de consumada la alternancia en el ejercicio del Poder Ejecutivo. El suceso es relevante, en la medida en que ofrece una oportunidad para mejorar el entendimiento del Presidente con el Congreso, en términos de la participación de ambos en el Proceso Legislativo.
Los vaticinios indican que la composición de la Cámara continuará en proporciones representativas de los partidos, similares a las que prevalecen en la actualidad. Lo anterior implica que para realizar las reformas que el país requiere en materia fiscal, energética, laboral, etcétera, Presidente y fuerzas políticas deberán continuar el camino del diálogo para construir los acuerdos que generen tales reformas.
Pese a la lentitud e intermitencia del cambio político, el país continúa su marcha y la elección de mañana es un paso importante. Interesa de manera especial mantener el cauce de la democracia como medio para convertir en gobierno la voluntad de la sociedad y por ello, la limpieza del proceso y la claridad de los resultados, son elementos indispensables a cuya obtención debemos contribuir.
La participación de cada uno de los ciudadanos es importante, porque la suma de las voluntades expresadas en las urnas es la base de la generación de la voluntad colectiva que marque el rumbo. En esa virtud el abstencionismo es el enemigo a vencer, porque de que haya una gran afluencia de electores depende que el resultado, tenga la fuerza necesaria para cimentar la autoridad del Estado.