Lisboa, (EFE).- La localidad portuguesa de Castelo Novo, un punto turístico de la ruta conocida como las "Aldeas históricas" y cercana a la frontera española, está amenazada por uno de los cuatro incendios que arden en territorio luso, pese a la mejora de las condiciones climatológicas.
Las viviendas de Castelo Novo, cerca a Fundado, en el distrito de Castelo Branco, se vieron amenazadas de cerca por el fuego, pero la acción de los bomberos logró evitar que fuesen alcanzadas.
El Servicio Nacional de Bomberos y Protección Civil (SNBPC) luso informó de que el incendio de Castelo Branco ha afectado a otras áreas del distrito, pero la situación más preocupante es la de la Castelo Novo, que forma parte de circuito de 540 kilómetros, que incluye 10 poblaciones conocidas como "Aldeas históricas de Portugal", de gran valor histórico, cultural y arquitectónico.
La Agencia para Prevención de Incendios Forestales (APIF) portuguesa anunció que continúan en situación de máximo riesgo de sufrir incendios los distritos de Braga, Oporto, Vila Real, Braganza y Faro.
Pero los meteorólogos han anunciado que en las próximas horas se acentuará la bajada de temperaturas, por la entrada de aire húmedo del Atlántico, y que pueden registrarse lluvias y tormentas en el centro y norte, lo que ayudaría a la extinción del fuego.
Una ola de calor de origen africano provocó durante el pasado fin de semana decenas de incendios, que movilizaron a más de 3.000 bomberos, cerca de mil vehículos y una treintena de aeronaves de norte a sur de Portugal, y que además causaron 20 heridos.
El SNBPC informó de que todavía luchaban contra el fuego mil 170 bomberos, con 322 vehículos, para controlar las llamas en los distritos de Castelo Branco, Guarda y Vila Real, todos ellos vecinos a España, uno de los cuales afecta al Parque Nacional de la Sierra de la Estrella, el punto más alto de Portugal continental y muy popular entre los aficionados al esquí.
El ministro portugués de Interior, Antonio Costa, compareció ayer, domingo, en el telediario de mayor audiencia para anunciar nuevas medidas de fiscalización de los bosques en previsión de incendios y para pedir mayor dureza a los jueces contra los pirómanos.
Las últimas informaciones señalan que se ha detenido a unos 70 presuntos pirómanos, que podrían haber provocado algunos de los cerca de 22 mil incendios que se han declarado en Portugal en lo que va de año, y que han calcinado alrededor de 70 mil hectáreas de bosque y matorral.
Pero esa cifra queda aún lejos de las 400 mil hectáreas que ardieron en el en 2003, en una ola de incendios que también costó la vida a una docena de personas.