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Cuatro candidatos

Juan de la Borbolla

Sin que todavía pueda mencionárseles legalmente como candidatos oficiales por sus respectivos partidos, de hecho ya cuatro de los institutos políticos que contenderán por la Presidencia de la República el primer domingo del próximo mes de julio, tienen definidos a los personajes que representarán sus siglas y sus membretes en tan trascendente elección.

Cada uno de los cuatro candidatos ha llegado a esa posición por vías bien distintas Roberto Madrazo del PRI, y Andrés Manuel López Obrador del PRD ya desde hace varios meses por no decir años, se perfilaron como los únicos que pudieran ser postulados por sus respectivos partidos.

Los dos políticos tabasqueños se aprovecharon de sus cargos para ir minando cualquier posibilidad de creación de otra posible precandidatura que no fuera la suya, incluso marginando a otros connotados miembros de sus respectivos institutos políticos cual es el caso de Cuauhtémoc Cárdenas en el PRD, lo que ha llevado a quien fuera en los tres anteriores procesos electorales a buscar quizá la postulación por un frente amplio de izquierda.

Esas vidas paralelas de los dos tabasqueños han encontrado tales similitudes en sus maneras de ser y de operar que quizá por ello exista esa animadversión y enemistad entre ambos, que pudiera colapsar nuevamente en las campañas en pro de la Presidencia, tal como sucedió hace algunos años en la campaña por el Gobierno del estado del sureste.

Y es que ambos se manejan en el ámbito del más puro pragmatismo o maquiavelismo político que evita consideraciones a la ética pública y a la palabra de honor empeñada, con lo que resulta muy difícil contender con personajes de esta ralea que basan su actuación en la famosa consigna de: el fin, es decir el ansia personal de poder, justifica los medios.

Un tercer precandidato es el panista Felipe Calderón Hinojosa surgido de un proceso interno de ese partido que aunque en las dos primeras de sus etapas, despertó suspicacias por algunos desaseos manifestados por los contendientes del michoacano, sin embargo ha servido a fin de cuentas al PAN, primero para legitimar un proceso democrático para la nominación del candidato, habida cuenta que hace seis años, Vicente Fox arribó a la candidatura del blanquiazul en buena medida, siguiendo el procedimiento ya reseñado en el caso de los dos tabasqueños: madruguete y aplicación del principio de los hechos consumados o del más vale pedir perdón que permiso.

Por otra parte este proceso interno del PAN para la nominación del candidato ha levantado el interés popular en ese partido, interés que hace unos meses presagiaba una rotunda derrota en las urnas, en tanto que ahora mismo las posibilidades reales del triunfo en julio se han incrementado importantemente.

El cuarto precandidato es el representante del Partido Verde Ecologista de México: Bernardo de la Garza, quien desde hace unos meses hace ya precampaña, para muchos sólo encarecedora de lo que pediría el feudo familiar aposentado de ese partido, para entregar con mayores ventajas su registro en una coalición.

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