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MÉXICO, DF.- Es un hecho que la protección de la piel es una las principales preocupaciones de la mujer, pues con ello se cuida la belleza, pero además hay que tener en mente que se trata de un delgado pero confiable escudo que impide el paso de microorganismos y con ello de infecciones.
Los especialistas dicen que esta guardiana del bienestar físico y estético necesita de apoyo, como es evitar la pérdida de líquidos y deshidratación, pues así se construye una barrera hidrolipídica en la epidermis que impermeabiliza la piel.
Y es que a través de la piel se elimina agua. Para sacar del cuerpo el calor y la pérdida del líquido depende de la alta temperatura que se genere. Se calcula que la disminución en términos de energía equivale a 30 mililitros por 100 kilocalorías. Sin ejercicio físico o calor extremos, esta pérdida oscila entre 400 a 500 mililitros.
Se trata de un proceso natural que debe ser observado para mantener en buen estado la piel, que está compuesta por tres estructuras: el tejido graso, la dermis y la epidermis, cada cual con funciones muy concretas y de crucial importancia.
Los expertos dicen que el tejido graso, que está en contacto directo con la red muscular, realiza funciones metabólicas y actúa como un eficaz aislante reduciendo los movimientos de calor y absorbiendo la energía liberada por los traumatismos -golpes-.
La dermis, constituida por complejos de colágeno y glucosaminoglicanos, cumple con funciones protectoras ante golpes y forma un sistema de traslado eficaz para una gran variedad de nutrimentos y metabolitos que se dirigen o proceden de la epidermis.
Y la epidermis es una estructura que se renueva cada 30 días, tiene un grosor de unas 100 micras, y está formada por capas estratificadas de queratinocitos que tienen la capacidad de convertirse en células sin núcleo y pasar así en el estrato córneo, cuya responsabilidad primordial es evitar la pérdida excesiva de agua.
En fin que nadie desconoce que las funciones de la piel son fundamentales, ya que sin ella los seres humanos no podrían vivir. Quizá su función más importante sea la barrera mediante la cual protege a todo mundo de las radiaciones solares y de sus efectos dañinos sobre las células.
Todo el trabajo pesado que realiza la piel requiere dar al organismo nutrimentos orgánicos -hidratos de carbono, proteínas y lípidos- e inorgánicos -vitaminas y minerales-, así como un elemento vital y natural: agua, conductor para todas las tareas, ya que en ella existen minerales que ayudan a una mejor utilización de los nutrimentos y al mejor funcionamiento celular.
Muy importante
De acuerdo con la nutrióloga Georgina Cabrera, cuando la piel no está bien hidratada su aspecto tiene un tono mate, estirante o agrietado, parece endurecida y más gruesa y áspera al tacto.
-Puede parecer envejecida por el sol y para restablecer su estado ideal es necesario brindarle lípidos, antioxidantes y agua.
-Esto porque la mayor parte de los nutrimentos inorgánicos y orgánicos de la piel le llegan por la sangre, estas sustancias son catalizadores de múltiples reacciones químicas esenciales para la vida celular.
-Cuando hay carencias de ellas aparecen enfermedades que se manifiestan con frecuencia y de manera precoz en la piel.
-Por ejemplo, la carencia de vitamina C produce una enfermedad llamada escorbuto, y cuando falta vitamina A hay una intensa sequedad cutánea.
-Las necesidades de estos elementos son satisfechas cuando se mantiene una dieta que contenga todos los grupos de alimentos y un adecuado consumo de agua, unos dos litros al día, por lo menos.
-La piel cumple funciones importantes, el aporte de las sustancias necesarias como vitaminas, minerales y agua mejorará sus funciones y prevendrá la aparición de problemas.
FUENTE: SUN-AEE