Río de Janeiro, (EFE).- La "Samba de Roda del Recóncavo de Bahía", una expresión popular que mezcla música, danza y poesía, fue declarada Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO, que reconoció así la marcada herencia africana de todo Brasil.
El Recóncavo es una agreste región que abraza a la Bahía de Todos los Santos, donde está enclavada Salvador, capital del estado de Bahía (este).
Es también la cuna de este estilo primigenio de canto y baile que con el paso del tiempo daría origen a la hoy mundialmente conocida samba carioca, alma y vida del famoso carnaval brasileño.
El pomposo título de "Obra Maestra del Patrimonio Oral e Inmaterial de la Humanidad", otorgado por la UNESCO en París, hace justicia a un arte infiltrado en el día a día de las gentes sencillas de uno de los estados más mestizos de todo Brasil.
El Instituto do Patrimonio Histórico y Artístico Nacional (IPHAN) de Brasil, que presentó la candidatura a la UNESCO, define a la samba del Recóncavo como "una manifestación cultural, popular, musical, coreográfica y poética", que revela las actividades económicas, religiosas y lúdicas de la región.
Para el bahiano común, se trata de algo tan cotidiano como el agua, que está presente en Salvador y en los otros 32 municipios del Recóncavo en cada fiesta, en bares, plazas, casas, bailes de capoeira y en el ritual de los orixas o en los patios de candomblé, la religión africana que convive con el cristianismo.
Basta cualquier pretexto de fiesta para formar una pequeña rueda (roda, en portugués) de personas que cantan, acompañan con palmas y tocan instrumentos, mientras animan a los bailarines que se retuercen en cadencias cargadas de sensualidad.
El ritmo africano viene de tambores, panderetas, de los golpes de un cuchillo de metal sobre un plato y del llamado "berimbau", acompañado por la viola, herencia de las cuerdas portuguesas.
Desde los años de la esclavitud, cuando Bahía concentraba la mayor población de origen africano de toda América, el Recóncavo era el centro de la agricultura de la caña de azúcar y el tabaco.
Salvador era entonces un vibrante puerto de mercancías y esclavos.
"Los registros históricos y documentales datan de mediados del siglo XIX, pero su origen es muy anterior", explicó a EFE Marcia Santana, directora del Departamento de Patrimonio Inmaterial del Inphan, el organismo del Ministerio de la Cultura que documentó la samba del Recóncavo y presentó la candidatura.
"Ese reconocimiento es una victoria de todo el pueblo brasileño. Este ancestro de la samba es una preciosidad, vivo y vigente", dijo Santana, quien censó en el Recóncavo 22 grupos formales dedicados a este género, sin contar los movimientos espontáneos.
"Viene de los esclavos africanos que trajeron sus formas de expresión musical y fueron influenciados por los portugueses", explicó Santana.
En su expresión se diferencia del samba carioca en que no es multitudinario, no es un espectáculo masivo, agregó.
Al contrario de lo que creían muchos investigadores, no nació como un canto de trabajo, sino de alivio y alegría en las noches después del agotador trabajo esclavo.
El samba de roda también ha sido cantada por músicos como Joao Gilberto y Caetano Veloso.
O, como lo definió alguna vez el poeta Vinicius de Moraes, "el samba nació allá en Bahía y si hoy es blanco en la poesía, es muy negro en el corazón".
"El reconocimiento de la Unesco ha sido recibido con enorme alegría. Las ruedas ocurren normalmente, porque son una expresión musical enraizada en el cotidiano de las personas y no necesariamente relacionada a grupos artísticos", explicó Santana.
Ahora las autoridades brasileñas y grupos comunitarios trabajan en un plan de salvaguarda del samba de rueda, que consiste en organizaciones de festivales, talleres de construcción y aprendizaje de los instrumentos tradicionales que estaban en extinción y grabación de discos con temas de los grupos bahianos.