Doña Amalia García Medina, última en la serie de gobernadores de que he venido hablando y que forman parte de mi libro: Zacatecas y sus Hombres Ilustres, Filigranas, Fundaciones y Genealogías, 1546-2005.
Doña Amalia nació en la ciudad de Guadalupe, Zacs., siendo la segunda de siete hijos del matrimonio de Francisco Espartaco García y de su esposa doña Concepción Medina de García. Ella nació el año de 1952, y su nombre completo es Amalia Dolores.
Sus primeros estudios los realizó en su natal Zacatecas, pero luego tuvo que continuarlos en el extranjero, primero en Guatemala, luego en Filipinas, después Polonia y finalmente en la República Dominicana, donde su padre fue Embajador de México y tuvo sus residencias temporales.
Amalia era hija de una familia distinguida y de situación económica holgada, pues su padre había sido Gobernador de Zacatecas; había sido director del Instituto de Ciencias de Zacatecas; Embajador en varios países; maestro, periodista y muchos cargos más, además, era miembro distinguido del PRI.
?La joven Amalia, de carácter firme y mente clara, analizaba la situación del pueblo zacatecano (escribió la periodista América Juárez en la revista Contenido de julio de 1996), y le parecía que no se cumplían los satisfactores para una vida digna y libre de engaños y corrupción del sistema y decidió que no pertenecería a ese partido paterno. Sabía que eso, seguramente, desagradaría a su padre...?.
Siendo alumna de la Universidad Autónoma de Zacatecas, en preparatoria, conoció al maestro Sergio Corichi, economista, de la Ciudad de México... se enamoraron, se casaron, y procrearon a una hija Claudia Sofía Corichi García. Trasladaron su residencia a México, después a Puebla, donde Amalia se inscribió en la Universidad de Puebla, para terminar su carrera. Luego cambiaron a su esposo a México. Ella se quedó a terminar su carrera hasta recibir su título. Las relaciones se enfriaron y terminaron en divorcio.
Ella fue diputada, secretaria general del PRD y luego Gobernadora. En el capítulo respectivo se detallan esos cargos... Amalia, lejos de acudir en ayuda con su familia o el ex marido, para la manutención de su pequeña hija, decidió partirse el alma y trabajar doblemente dando clases, haciendo traducciones, etc., además de lo pesado de sus estudios, pero con ese carácter y dinamismo, agregados a su personal orgullo, la hicieron salir adelante.
Yo admiro a esa mujer, su carácter y trabajo, sin que las piedritas del camino la hicieran doblarse. Pero mucho más la admiro, por su decidido apoyo a la mujer siempre denigrada, desvalorada por el hombre, no obstante tener los mismos derechos legales. La mujer es la flor del jardín del hogar y merece todo el respeto y admiración porque ha demostrado tener la fortaleza, la capacidad, la entereza y preparación, para hablarse al tú por tú con el hombre. Hay actualmente en México muchas mujeres preparadas y admirables y que demuestran poder desempeñar cualquier cargo, como lo hace el hombre. Por todo eso y más, admiro a Amalia García Medina, aunque discrepe en cuestiones de partido, por las circunstancias de la vida, pero los valores no tienen siglas ni fronteras. El respeto y la convivencia, son la clave para vivir en armonía con nuestros semejantes...