Estrés y presiones a que son sometidos los choferes los obligan a consumir drogas o accidentarse
Es importante que los taxistas cuenten con un área de apoyo psicológico, ya que la constante presión y ansiedad que mantienen en su labor contribuyen a que se relacionen con actividades ilícitas como consumir drogas o bien protagonizar accidentes viales.
Manuel Salazar Enríquez, director del Hospital de Salud Mental, explica que de acuerdo con un estudio realizado, ocho de cada diez taxistas ejercen este oficio porque no tuvieron otra opción, es decir, no lo hacen por gusto y eso provoca un alto índice de frustración. Por eso es importante la selección correcta de los choferes.
?Cuando una persona se sube un automóvil, la misma situación le confiere una falsa percepción de poder sobre los peatones. Es decir, el carro es el refugio de frustraciones, es la continuación de la casa. Se puede entender que si se tienen problemas económicos o familiares al ir conduciendo no quiere decir que se les olviden?, advierte.
?Este tema de los taxistas está altamente asociado con la delincuencia no sólo en Durango. Se ha encontrado que el principal factor que incide para que se cometan delitos relacionados con los taxistas es el alto grado de frustración?, dice.
Este oficio no está sujeto a horarios, hay una gran libertad, pero eso no excluye a los conductores de que sean presas de una gran ansiedad. ?El exceso de taxis en la ciudad, el poco pasaje, la necesidad de cubrir una cuota para pagar la tarifa del patrón, entre otras cosas, es favorecedor para generar estrés?, expresa el especialista.
Los factores citados con anterioridad también pueden derivar en el consumo de bebidas embriagantes así como drogas. Establece que muchos taxistas optan por trabajar en la noche y entonces pueden servir como una conexión con actividades ilícitas.
?Es muy difícil que un taxista no sepa dónde hay una ventana clandestina o un antro de mala muerte. Es más frecuente que los taxistas en Durango sepan llevar al turista a lugares de ese tipo que a áreas como museos?, opina.
Salazar Enríquez señala que lo ideal es crear un modelo donde el taxista sea respetado por la sociedad. ?Que fueran individuos seleccionados, que se les realizara un estudio psicológico previo porque no se le da tan sólo un carro sino una responsabilidad en donde muchas veces ellos por sus problemas personales y la necesidad de ganarse dinero cometen muchas infracciones de tránsito y provocan muchos choques?, afirma.
Los diferentes sindicatos del transporte público deben procurar apoyo psicoemocional a sus agremiados y, asimismo, tomar conciencia de que no todas las personas son aptas para desempeñar esta actividad, así que el proceso de selección debe ser más estricto.
Tras resaltar que, por supuesto, existen excepciones y hay choferes que realizan con gusto su trabajo, opina que tal como sucede en el extranjero, los taxistas pueden recibir capacitación para que se conviertan en guías de turistas.
?Lo ideal es darle a estas personas otro giro. Rescatar la imagen del taxista porque por uno la pagan otros. Pero en general sí explican mucho el problema psicoemocional los delitos, robos, asociación en delitos, involucrarse como distribuidores de droga, entre otras cosas?, concluye.
PORMENORES
El taxista en reiteradas ocasiones no encuentra satisfacción en su trabajo.
-Ante la falta de empleo optan por desempeñar este oficio.
-Al considerarlo una labor temporal no hay sentido de pertenencia en lo que hacen.
-La presión de conseguir un ingreso provoca que no respeten las señales viales con tal de captar un cliente.
-Aunque no hay estudios en la entidad, en México se encontró que la tasa de trastornos de personalidad en taxistas es muy alta.
-La frustración crónica en la que viven puede derivar en una depresión severa.
-Se debe buscar un perfil de personalidad adecuado para convertirse en chofer de un taxi.
-Debido a que en ocasiones laboran de noche están propensos a utilizar estimulantes para mantenerse despiertos.
-También pueden presentar alteraciones psicosexuales.
FUENTE: Entrevista con Manuel Salazar Enríquez.