Agencias
MORELIA, Michoacán.- Mientras las autoridades en Michoacán no han logrado esclarecer un solo caso de personas decapitadas, ayer presuntos sicarios le cortaron la cabeza a otro hombre y anunciaron más ataques.
?Siguen Nacho y Ramiro Castañeda por meterse con la familia?, advierte un mensaje encontrado ayer por la Policía.
Hasta ahora los investigadores se han limitado a recoger un cadáver decapitado tras otro, cinco de ellos incluso en el mismo lugar: una cruz a pie de la carretera que conecta a las poblaciones de Tepalcatepec y Buenavista Tomatlán, cerca de Apatzingán. De acuerdo con informes de la Procuraduría General de Justicia del Estado (PGJE), ayer fue descubierto el octavo decapitado en este año.
La víctima fue encontrada junto a la ya famosa cruz en donde han sido localizadas cinco cabezas humanas en los últimos dos meses. A unos centímetros los ejecutores dejaron un mensaje escrito en un cartón: ?Uno a uno irán cayendo. Saludos Abuelo, la fam. te saluda, bay (sic) chatos?.
En la PGJE ninguna autoridad dio públicamente su versión de esta serie de ejecuciones. Investigaciones a las que Reforma tuvo acceso, refieren que en la autopsia se descubrió que la víctima presentaba un balazo en la cabeza. La persona decapitada fue identificada como Raúl Farías Alejandre, de 43 años de edad, un comerciante del Municipio de Apatzingán.
Farías Alejandre desapareció la tarde del lunes, cuando se dirigía en su camioneta a la ciudad de Lázaro Cárdenas para comercializar una carga de quesos.
El vehículo, de modelo 2004 y placas ND-93186, fue localizado cerca del sitio donde los sicarios tiraron el cadáver con la cabeza desprendida.
Apenas el domingo una mujer, con tres meses de embarazo, fue encontrada en las mismas condiciones en un predio de la ciudad de Uruapan.
En agosto pasado también se localizaron las cabezas de Andrés Alvarado Quintero, Antonio Torres Bravo, Jesús Rodríguez Valencia y Rubén Darío Mendoza, todas acompañadas de algún recado.
En un franco desafío a la autoridad, los sicarios ejecutaron ayer a otro hombre en el Municipio de Tacámbaro y anunciaron más muertes.
?Siguen Nacho y Ramiro Castañeda por meterse con la familia. Bay (sic) chatos, hasta pronto?, escribieron junto al cadáver ejecutado de Elías Torres Murguía, de 32 años.
La víctima fue identificada por su madre y tía, horas después de haber sido encontrado en una brecha que comunica a los pueblos de Santa Rita y Tecario.
De acuerdo con las investigaciones judiciales, Torres Murguía presentaba el tiro de gracia en la cabeza. El cadáver fue encontrado envuelto en una cobija y cubierto con una bolsa de plástico color negro.
Los familiares revelaron ante las autoridades que Torres fue sacado de su casa la mañana del lunes por varios sujetos armados, quienes vestían ropas oscuras.
Refirieron que la víctima fue sometida y obligada a abordar una camioneta, sin volver a saber de él hasta que lo hallaron ejecutado.
Ejecutan en Acapulco a empleado de bienes raíces
Un empleado de bienes raíces fue ejecutado la noche del lunes al interior de su oficina ubicada a diez metros de la sede municipal del PRI y a unos 200 metros del Palacio Municipal de Acapulco.
En el establecimiento, propiedad de la empresaria Patricia Garza, se encontraron al menos 12 casquillos percutidos de pistola nueve milímetros, así como una cartulina con un mensaje que no fue revelado por agentes del Ministerio Público del Fueron Común que se encargaron de la diligencia.
De acuerdo con el MP, el crimen se perpetró alrededor de las 22:00 horas del lunes pero fue casi dos horas después cuando se presentaron al lugar de los hechos peritos de la Procuraduría de Justicia estatal, personal del Servicio Médico Forense y elementos de la Policía Preventiva Municipal.
Gilberto Cadena Rizo, originario del Distrito Federal, presentaba impactos de bala en la quijada, cuello, pecho y abdomen, y su cuerpo fue encontrado sentado sobre la silla del escritorio principal del negocio de bienes raíces.
Entre las evidencias recogidas, peritos hallaron una cartulina sobre el piso, cuyo mensaje fue omitido hasta que se inicien las primeras investigaciones del asesinato, y encontraron los cables telefónicos de la oficina desconectados.
La propietaria del establecimiento comentó al personal del Ministerio Público que Cadena Rizo tenía varios años trabajando para su empresa y que no tenía ningún antecedente que pudiera relacionar el crimen con un ajuste de cuentas.