EFE
Pekín.- El chocolate, el pan de jengibre y algunos dulces europeos típicos comienzan a entrar con fuerza en China, donde la Navidad y la imagen de Papá Noel han cobrado fuerza y son cada vez más populares.
Aunque la Navidad es conocida en China como "Shengdanjie", que significa literalmente "Nacimiento del Santo", casi nadie da carácter religioso a esta celebración que en los últimos años se ha sumado a la tradicional fiesta china del 1 de enero.
Todos los chinos saben que el 25 de diciembre es el día grande de las fiestas navideñas, aunque sea una jornada normal para ellos, y no son pocos los camareros, tenderos o repartidores que van por la calle con el gorro rojo de Papá Noel o hasta su barba postiza.
Los adornos brillantes que desde hace décadas se reservaban para celebrar la llegada del nuevo año abundan también ya en la semana que precede a la Navidad cristiana, pues China produce la mayoría de los adornos navideños mundiales y aún le sobra algo de su producción para colocarla en el mercado doméstico.
"Para los jóvenes universitarios la Navidad es una fiesta exótica y de ambiente romántico. Intercambiamos regalos y mensajes de felicitación por teléfono móvil que nos permiten estar en contacto, ya que todos estamos muy ocupados", destaca Li Juan, estudiante china que se está sacando el doctorado en español.
"Aunque no tenemos fiesta (el curso acaba el 20 de enero) esa noche hacemos bailes en la Universidad con nuestros novios o quienes quieran buscar uno. También los bares y discotecas se llenan", añade.
Según Li, Navidad va unida al romanticismo, "como San Valentín, cuando también intercambiamos regalos y chocolate, casi más que en la fiesta tradicional china de los enamorados que es el 7 de julio. Tal vez sea por la propaganda", reconoce.
Para Cao Xiaosong, intérprete en una empresa extranjera, "quienes hemos estudiado en el extranjero conocemos el relato del nacimiento del Niño Jesús aunque no sepamos quién es Dios. No le damos un sentido religioso".
La joven madre pone en casa un árbol de Navidad (cada vez más visible en calles y establecimientos) para que también disfrute su hijo de 6 años, que no aprende costumbres occidentales en el colegio pero ya intercambia con sus amigos tarjetas que fundamentalmente llevan mensajes de felicitación del Año Nuevo.
"La mayoría de mis amigas también ponen árbol en casa aunque no con regalos, ni los entregamos un día señalado", añade.
Los niños no conocen la costumbre de asociar la sorpresa a los regalos de Papá Noel y menos aún de los Reyes Magos de Oriente, personajes de la tradición hispana completamente desconocidos en la oriental China.
Ellos los reciben tradicionalmente, casi siempre sin sorpresa, el 1 de junio, Día Internacional del Niño, cuando sus padres o familiares aprovechan para comprarles regalos que premiarán sus buenos estudios o acciones y en su cumpleaños.
Mientras tanto, Papá Noel "aterrizó" este año todavía con más fuerza en el disfraz de conserjes de hoteles o centros comerciales y huellas nevadas en vitrinas de comercios y restaurantes.
"Sí, es la figura más popular de la Navidad aunque sin misterio. Hasta los niños saben que no es real. Para nosotros es como uno de los muñecos de Disney. Además, alguien me dijo que lo inventó Coca Cola y que incita a comprar", afirma la estudiante Zhao Cui.
"Papá Noel simboliza el consumismo acelerado de esta China de rápido crecimiento económico. No se ve en la sociedad el sentido religioso de la Natividad", destaca un sacerdote católico de la iglesia clandestina.
En los lujosos hoteles no faltan tampoco grandes abetos llenos de bolas rojas (el color chino de la suerte) o doradas (el del emperador), que acompañan con aire navideño las casitas o castillos nevados de cartón y ladrillos de pan de jengibre que venden productos típicos occidentales, aunque no turrón o mazapán.
No faltan establecimientos que aprovechan el decorado navideño para promociones comerciales o selección de actrices o modelos, ya que los fotógrafos han descubierto la belleza del contraste de un rostro chino en un lujoso ambiente occidental.