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CONTRALUZ

MA. DEL CARMEN MAQUEO GARZA

¿QUÉ HACEMOS CON NUESTRA HISTORIA?

Día del Adulto Mayor: Ocasión para rendir tributo a esa parte cercana de nuestra historia que nos acompaña. Momento de volver la vista más allá, hacia el resto de los elementos representativos de lo que ha sido nuestra nación a través del tiempo.

El México geopolítico de estos momentos tiene tres focos rojos: Por una parte los carteles del narcotráfico con su saldo de sangre en algunos estados del país. Por otra parte la resistencia pacífica de los seguidores de AMLO que ha bloqueado las actividades del primer cuadro capitalino, llevando a la quiebra a una buena parte de los comercios. Y por último la muy lamentable destrucción de la ciudad de Oaxaca como Patrimonio Histórico de la Humanidad, en manos de un contingente de maestros.

Tuve oportunidad de conocer Oaxaca hace 25 años; desde que el avión comenzaba su descenso en el valle central, se iba impregnando el ambiente de una particular serenidad que se cernía sobre las verdes praderas y los cerros, y al descender, se respiraba en sus parajes y entre sus gentes.

Recuerdo aquella hermosa ciudad capital conservada al estilo de la Colonia, con sus amplias calles del centro adoquinadas, los edificios apegados a un solo estilo arquitectónico, hasta la plaza principal. Parece que estuviera allí, viajando con la memoria, un mediodía pleno de sol, para observar aquellas mujeres amplias y morenas, con sus trajes de holgados cuellos multicolores, bordando incansablemente en las bancas de la plaza. La sensación última de sus calles, sus edificios, y sus gentes, era la de una absoluta placidez, un tanto soñolienta, que invitaba al descanso.

Viene a mi mente el mercado con sus puestos inagotables, donde se venderían tamales en hoja de plátano; las tlayudas y las duras, aquellas grandes tortillas de maíz de varios colores. Canastos con la producción del día, como serían el chicozapote; chocolate amargo; mole negro; textiles con hermosos bordados; barro de Cuilapan; joyas de oro y orfebrería variada. Recuerdo la plaza de las Siete Regiones, en donde tradicionalmente se celebraba la Guelaguetza; viene a mi mente el Museo de Santo Domingo, anexo a la iglesia del mismo nombre, un sitio que a cualquiera llena de orgullo. Asimismo la iglesia de la Soledad con sus interiores mágicos y altares trabajados en hoja de oro, o Catedral a la cual se llega cruzando su amplio atrio. En una esquina se erguiría majestuoso el Teatro Macedonio Alcalá, cuya arquitectura afrancesada, cargada de vitrales multicolores, no le pedía nada al Degollado tapatío, o al guanajuatense Teatro Juárez..

Parece que veo un lunes de mercado, apareciendo como por magia mujeres y niñas ataviadas a la usanza tradicional, con los productos de sus respectivas regiones, desde grandes alcatraces como los que inmortalizó Diego Rivera, hasta sahumerios para alejar malos espíritus. Se escuchaba hablar fundamentalmente el zapoteca, aunque entre ellos mismos algunas veces no se entendieran, pues iban surgiendo variantes del idioma de región en región.

¡No puedo imaginar que toda aquella belleza haya sido borrada de un plumazo por los maestros! Ellos que en teoría estarían para preservar y difundir nuestros patrimonios, ahora colocan pintas anticapitalistas alertando a los turistas de no ir de visita. La cosa ha llegado a tal extremo, que el Gobierno de los Estados Unidos ha hecho la recomendación oficial a sus ciudadanos, de no viajar a aquella ciudad.

Lo que han hecho los supuestos mentores es un secuestro, y en buena medida un saqueo de nuestra identidad nacional. Tradiciones, costumbres y elementos arquitectónicos que representan gran parte de nuestro nacionalismo, abatidos por actos en donde ha privado todo, menos la razón.

Tenemos alumnos oaxaqueños que no han concluido el ciclo escolar previo, y ahora se enfrentan a un nuevo ciclo sin la posibilidad de iniciarlo como el resto de los estudiantes. Yo me pregunto cuánto tiempo más van a estar las cosas de este modo, o cuánto será el daño que sufra el porvenir de estos pequeños a la vuelta del tiempo.

Lo más absurdo, los maestros han pasado de peticiones propias del gremio, a empecinamientos políticos en contra del gobernador de aquel Estado, que nada tienen que ver con lo que fue el pliego petitorio inicial.

México frente al mundo da una imagen de empecinamiento y tozudez, con brotes de violencia, tanto a particulares como en contra de grupos e instituciones. Las autoridades se pasan la pelota unas a otras, y priva la ingobernabilidad.

¿Qué hacemos con nuestra historia viva? ¿Fósiles que visitarán nuestros nietos en museos virtuales?

maqueo33@yahoo.com.mx

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