Tan especial, lleno de mil emociones.
En el que para todos aparecen los recuerdos de la niñez.
La etapa en la que aprendimos a soñar y a llenarnos de esperanzas.
Esperando siempre un regalo que muchas veces nunca llegó y que hoy anhelamos dar a los pequeños de la familia.
Pero también es tiempo de ubicarnos todos en la realidad en que vivimos.
Y ser más previsores, pensando en un mañana que no se antoja tan despejado por tantos aumentos y tantas exigencias.
Por ello es oportuno decir que los gastos de esta Navidad no los hagamos en cosas sin utilidad y provecho.
Que cuidemos un poco más lo poco que tenemos pues no son estos tiempos de derrochar sino de prever.
Ese aguinaldo que va a recibir en su trabajo no lo malgaste, no pretenda quedar bien con alguien si hacen falta cubrir otras necesidades.
El cariño verdadero no se demuestra con los regalos más ostentosos y costosos sino con nuestras acciones de cada día ante los seres que amamos.
En lugar de gastar lo que no se debe, mejor regale más amor y mejor trato a quienes están cerca de usted.
Este tiempo sigamos soñando pero ahora con los pies en la tierra para tratar de ser más útiles a nuestra familia y a nuestra sociedad.
Todos nos esperan positivos, no sólo en este tiempo sino siempre.
El mejor regalo está en usted, en su actitud, en su forma de tratar día con día a los demás.