EL SIGLO DE TORREÓN
GÓMEZ PALACIO, DGO.- Cuando agarras las drogas sólo tienes dos caminos; la cárcel o el panteón, advierte desde el interior del Centro de Readaptación Social (Cereso) No. Dos de esta ciudad, Zulma, procesada por posesión y comercialización de droga.
Entrevistada en el marco del Día Internacional de la Mujer, Zulma cuenta que la vida para la mujer es más difícil que para el hombre y más cuando se queda sola con los hijos, como le ocurrió a ella con sus tres pequeños cuando abandonó a su esposo porque no soportó más el maltrato.
?Yo me fui con mi esposo cuando tenía 14 años y a los 17 ya eran tres hijos, pero era puro batallar y aguantar la dura vida, los maltratos y hasta los golpes, por eso lo dejé y se me hizo fácil irme a trabajar de noche para sacar los gastos de la casa?.
Zulma tuvo que trabajar para mantener a sus hijos pero reconoce que su error fue experimentar con las drogas y le gustaron ?los viajes? con pastillas, a las que se hizo adicta y luego comenzó a venderlas.
?Había ya caído muy bajo y pensaba más que en mí, en vez de ver por mis hijos que, aunque nunca los abandoné, no los atendía como debería haberlo hecho y mi madre es la que siempre me los ha cuidado. Más ahora que estoy aquí encerrada?, refiere la interna.
Dice estar muy agradecida con Dios de haber sido detenida y encarcelada, pues de lo contrario no se hubiera dado cuenta del gran error que cometía y pudo haber sido peor, pero ya dentro del Cereso conoció la palabra de Dios.
Zulma se convirtió del catolicismo al cristianismo y asegura haber cambiado para bien su vida. ?Le doy gracias a Dios de estar aquí, donde vine a darme cuenta de mis errores y sé que aunque no estoy con mis hijos, ellos están bien con mis padres?.
Con una pena de cinco años de prisión, dice confiar en que por buen comportamiento le reduzcan dos años y espera pronto quedar libre para dedicarse a trabajar de manera honesta y ver porque sus hijos sean personas de bien y darles los estudios que ellos quieran.
?Me he dado cuenta cuánto valen mis hijos y saliendo, primero Dios, voy a estar con ellos?, comenta esperanzada Zulma.
Saben del amor
En el Cereso también se conoce el amor, dice Zulma, quien contrajo matrimonio con otro interno del penal en febrero del año pasado.
?Mi esposo todavía va estar preso cuando yo salga, pero espero que no sea por mucho tiempo para poder vivir juntos afuera y con mis hijos?, comenta la joven de 27 años y deja ver un brillo de alegría en sus ojos.
Por lo pronto, adelanta, dentro de unos meses más que salga libre, se dedicará a vender nieve en casa de su mamá y después ya verán a qué dedicarse para sacar adelante a sus hijos.