Ophélie Gaillard, Carlos Prieto y Richard Markson son los tres violonchelistas que se han presentado durante esta temporada con la Camerata de Coahuila. Los tres son músicos de primer nivel con temperamentos y personalidades muy diferentes que han despertado un gran entusiasmo en el público lagunero.
Richard Markson es un escocés nativo de Glasgow que además de ser un destacado violonchelista es un refinado director. Como violonchelista se presentó en nuestra ciudad por última ocasión en un recital de música de cámara que brindó junto con el pianista Jorge Federico Osorio y con su esposa, la violinista Mayumi Fujikawa.
En el concierto del pasado viernes 28 Markson asumió el doble papel de director y de solista, iniciando el concierto con la Sinfonía en Si Bemol Op. 35 No. 6 de Luigi Boccherini (1743-1805). Esta obra data de 1782 y fue escrita durante la época en que se encontraba al servicio del Infante Don Luis. Esta partitura manifiesta la exuberancia rítmica y melódica que caracteriza a la música de Boccherini.
En 1781 Boccherini y Haydn realizaron un breve intercambio epistolar. Es indudable que el italiano admiraba al gran compositor austriaco, pues su obra manifiesta algunas similitudes con las de Haydn. Es por ello que es frecuente que en un mismo concierto se presenten partituras de ambos músicos. Después de la sinfonía de Boccherini la Camerata de Coahuila interpretó la Sinfonía en Mi menor ?Fúnebre? de Joseph Haydn (1732-1809). Esta partitura es típica del período ?Sturm und Drang? (Tormenta e Impulso, que corresponde al título de una obra de teatro de Friedrich Klinger) que se hizo popular en Austria durante la ?crisis romántica? de finales de la década de 1760 y de principios de 1770.
Después del intermedio se tocó el Concierto para Violonchelo en Si Bemol No. 9 en la edición que el violonchelista y compositor Friedrich Gruetzmacher (1832-1903) realizó en 1895 a partir de un manuscrito que encontró en la Biblioteca Estatal de Dresden. Gruetzmacher sustituyó el movimiento intermedio, además de intercalar material proveniente de otras dos composiciones de Boccherini y de modificar su orquestación. Estos turbios orígenes no restan encanto a esta obra que, después de pasar por Gruetzmacher, adquiere tintes del romanticismo tardío los cuales fueron expresados de manera apropiada y con gran maestría por Markson.
En la primera parte del programa Markson desplegó la gran musicalidad y refinamiento que caracterizan su labor como director, mientras que en la segunda hizo evidente su agilidad y sensibilidad para tocar su instrumento la cual le acerca a sus maestros, los legendarios violonchelistas Paul Tortelier y Pierre Fournier.
Al concluir el concierto el público ovacionó calurosamente a la Camerata de Coahuila y a su director invitado, por lo que Markson brindó como encore una interpretación un tanto romántica de la Sarabanda de la Suite No. 5 para Violonchelo solo de Johann Sebastián Bach (1685-1750).