Políticos, ambientalistas y burócratas de todo el mundo habrán de reunirse a partir de hoy en México para discutir un solo tema: cómo asegurar que todos los seres humanos tengan acceso a agua potable para vivir dignamente, así como para regar los cultivos y mantener los ecosistemas.
Este día inicia el cuarto Foro Mundial del Agua. Las estadísticas sobre la escasez del vital líquido son alarmantes: más de mil millones de personas en el mundo no tienen fácil acceso al agua potable, más de dos millones de menores mueren cada año por el agua contaminada y el saneamiento ambiental inadecuado, poco a poco los ecosistemas de agua dulce se quedan secos.
En Coahuila el problema es grave: de acuerdo a un reporte del Consejo Nacional de Población, Saltillo integra -junto a Monclova, Torreón y siete poblaciones más-, el grupo de diez ciudades del país con una disponibilidad “extremadamente baja” de agua potable.
En Durango el problema no es menor. Por ejemplo la comunidad rural de Valle Verde, perteneciente a Tlahualilo, vive sedienta. En este lugar los varones acarrean el agua en tambos desde pozos ubicados a más de 70 kilómetros de distancia. La cabecera municipal de Tlahualilo cuenta con el líquido de tres a seis de la tarde, pues el municipio carece de agua propia desde que se cancelaron los pozos por la alta concentración de arsénico, detectada en 1984. A partir de entonces, la gente recibe el agua por tandeo a ciertas horas, en la mañana o en la tarde, según el sector.
Y es que de los 654 mantos acuíferos que tiene el país, 97 están sobreexplotados, entre ellos el acuífero principal de la Región Lagunera. Estimaciones conservadoras de la Comisión Nacional del Agua hablan de la sobreexplotación es de 570 millones de metros cúbicos anuales, es decir, está haciéndose una extracción que nunca se recupera.
Ante esta realidad no podemos echar en saco roto la advertencia de algunos académicos que afirman que en poco tiempo en el mundo habrán de desarrollarse grandes batallas por la posesión del agua. Si como sociedad no actuamos pronto, las guerras por el oro blanco habrán de presentarse en el corto tiempo.
En la lucha contra la sed estamos todos, sociedad y Gobierno, sólo tomando conciencia de la dimensión del problema podremos asegurar el acceso del agua a todos los seres humanos.