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Ensayo sobre la cultura / LABERINTO SEMIÓTICO-POLÍTICO

José Luis Herrera Arce

A estas alturas (jueves) no se sabe ciertamente quien ganó las elecciones. Es de suponerse que ha sido el pan aunque aún falta un pequeño porcentaje de casillas por computar. A pesar de lo difícil que ha sido dar un fallo y lo público que ha sido el proceso, el rumor es mucho más fuerte, y más dañina que lo que la realidad puede ser. La gente común y corriente, por lo general desinformada, ante unos medios que han hecho espectáculo de la información, muy fácil se deja llevar por lo primero que le dicen y no se detiene a comprobar si las aseveraciones son ciertas o falsas. Si alguien dice negro, todo mundo lo repite sin comprobar si es o no negro o blanco o gris. El peligro es poner en riesgo la paz social del país y el futuro de la Nación.

Vivimos en un laberinto semiótico político. Qué fácil se nos hace hablar de derecha o izquierda. Por lo general la gente supone que unos son los buenos y otros son los malos. ¿Cuáles son las razones de la suposición? El imaginario colectivo, heredado tal vez del romanticismo decimonónico que se convirtió en socialismo. Aunque unos sean los buenos, pocos escapan para el tipo de países que se consideran buenos, como Cuba y muchos son los que intentan llegar a los países que consideran malos como Estados Unidos. Es aquí donde las contradicciones se nos atraviesan. Nuestra flojera intelectual poco se detiene ante la falta de relación entre los pensamientos o los actos (disonancia cognitiva), de las premisas y las conclusiones, de la definición y de la realidad.

Por ejemplo, definimos democracia como el gobierno de las mayorías. En esta ocasión, cualquiera que gane, lo hará con menos del cuarenta por ciento de la votación, lo que significa una minoría; y por lo tanto la palabra pueblo no la podemos universalizar, sin embargo, no hay forma de superar este modo de elegir a nuestros gobernantes sin peligro de caer en oligarquías o dictaduras, en donde unos cuantos impongan la manera de pensar a todo un conglomerado, como es el caso de los países socialistas.

Stalin no es bueno ni malo por ser de izquierda o de derecha, lo será por sus obras. A Mao primero se le glorifica y luego se baja su nombre a lo terrenal. La riqueza sigue estando en los países que llamamos capitalistas y la historia de la civilización nos marca las desigualdades, las diferencias, los intentos y los fracasos para construir nuestras utopías, que lo son por lo irrealizable, lo modernas y las antiguas. Por un lado deseamos la justicia social, pero en lo que no estamos de acuerdo es en la forma de definir justicia social. Si los esfuerzos de los hombres son diferentes, las condiciones también lo serán. La palabra suerte es un concepto que Marx no tuvo en cuenta, la palabra ingenio tampoco. Por otro lado, no es válida la explotación del hombre por el hombre y las personas, con su trabajo, cualquiera que éste sea, debería de poder vivir con cierta dignidad. Las sociedades se van perfeccionando y el peligro es caer en uno u otro extremo, pensar que justicia es dar a todos los mismos, o pensar que la naturaleza del hombre es que el pez grande se coma al chico.

Las leyes se van perfeccionando; es precisamente la función del Poder Legislativo, perfeccionar las leyes que nos lleven a un fin según la definición de justicia, que se desprende de un contexto filosófico que le da sustento a la ley. Cuando se habla de nuevas constituciones, bajo qué bases se hace; claro, aparte del oportunismo o de la celebridad que decir idioteces significa. Una nueva constitución según quien, si la que tenemos nos la cambian todos los días porque la sociedad es dinámica no estática y las condiciones sociales son otras a diario. Sí, debemos perfeccionar la constitución que tenemos para que en los tiempos en que vivimos nos sirva como normativa para vivir con dignidad. Para ello debe de definirse primero los puntos de partida, por ejemplo el significado de vivir con dignidad.

Son muchas cosas que se vienen a la cabeza, por ello es un laberinto que muchas veces no tiene salida. Hablamos de educación cuando queremos hablar de capacitación laboral. Hablamos de oportunidad de cursar una carrera cuando en realidad queremos hablar de tener un título que nos representa mejor posibilidad de acceder a un mejor sueldo sin que presuponga mejores conocimientos, hablamos de blanco refiriéndonos a negro y por lo mismo no resolvemos nada.

Hablamos de tantas cosas y no concluimos nada. Es mejor informarse, pensar y después hablar.

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