Canalizan al sujeto a una institución de salud mental.
EL SIGLO DE TORREÓN
TORREÓN, COAH.- Embriagado de tristeza y alcohol, desesperado porque su esposa lo dejó definitivamente, un sujeto subió a la torre de la iglesia de Guadalupe con la intención de quitarse la vida. El alcalde, José Ángel Pérez Hernández, acudió al lugar para negociar por más de dos horas con el hombre, que finalmente fue rescatado y canalizado a una institución de salud mental.
Diez patrullas de Seguridad Pública, dos ambulancias de la Cruz Roja, dos máquinas de Bomberos, se movilizaron a la esquina de la avenida Juárez y la calle Ramos Arizpe de la zona centro, donde se ubica el citado templo religioso.
A las 22:56 horas, agentes policiacos recibieron un reporte sobre una persona que andaba por la azotea de las fincas colindantes con la iglesia. A las 23:10 horas se detectó a un hombre en la torre alta del templo. El hombre fue identificado como Julio Enrique, de 36 años.
De oficio fumigador, Julio Enrique vive en la colonia El Tajito. Para el hombre no había razón de vivir, su esposa María del Rosario se había ido de la casa con sus dos hijas de 11 y seis años.
Durante el tiempo que estuvo en la torre, hasta donde llegó por medio de unos andamios, Julio Enrique sostuvo diálogo con el alcalde, José Ángel Pérez, y el director de Seguridad Pública, Alfredo Castellanos Castro.
Con información proporcionada por el suicida en potencia se obtuvo el número de teléfono de María del Rosario, a quien el alcalde contactó y le pidió que se presentara en la iglesia de Guadalupe para convencer a su marido de que desistiera.
La mujer atendió la llamada y primero dijo que sí iba al lugar, pero ante la tardanza se restableció el contacto y dijo que mejor no se presentaba, situación por la cual los elementos de Bomberos buscaron la forma de acerarse a Julio Enrique para rescatarlo.
Cerca de las 1:40 horas, Julio Enrique bajó de la torre alta y fue trasladado a la Cruz Roja donde le certificaron intoxicación mixta y atendieron algunas heridas en los nudillos de la mano derecha. El hombre fue trasladado a la cárcel municipal y de ahí a un centro de atención psicológica en Gómez Palacio.
Abatido
Con la mirada perdida, desaliñado, Julio Enrique permanece sentado tras las rejas de una celda de la cárcel municipal. El hombre dice que está alterado, desesperado, no quiere perder a su mujer y sus hijas.
?Tenemos problemas, yo trato de cambiar, lo que gano se lo doy, pero ni así podemos estar en paz?, comenta Julio que trabaja como fumigador independiente y dice que en un día puede ganar de 200 a 250 pesos.
Julio, de 36 años, asegura que sólo ingiere alcohol los fines de semana para relajarse, ?pero desde que me dejó mi mujer tomo todos los días, llevo 20 días tomando?, advierte el tipo entre sollozos.
Después de su fallido intento de suicidio Julio Enrique asegura que ya no va ha tratar de quitarse la vida ?mejor voy a trabajar para recuperar a mi mujer y poder ver a mis hijas.
Julio está consciente de que María del Rosario, su esposa, no quiso ir a verlo cuando amenazaba con quitarse la vida desde la torre alta de la iglesia de Guadalupe, ?ya me había dicho que se iba a ir pero no le creí?, dice el hombre momentos antes de su traslado a un centro de atención especial.