Uno de los temas de moda en el mundo entero se refiere al aperturismo económico que se ha operado en China en las últimas décadas, que ha convertido a ese enorme país, el más poblado del mundo, en ese gigante que se perfila como potencia mundial en todos los órdenes en este siglo XXI.
Los economistas de las principales empresas e instituciones financieras mundiales y de importantes universidades, no paran en elogios a la capacidad que ha tenido el Gobierno comunista chino para transformar la retórica ideológica tradicional del marxismo en una actitud pragmática de apertura de los mercados hacia la libre competencia, al repudio del centralismo economicista estatista y la apertura ilimitada al capital extranjero que ha visto en esas condiciones de libre competencia y en las reformas fiscal y laboral, el medio idóneo para ubicar a las más grandes empresas de manufactura en ese enorme país asiático con la consiguiente generación de puestos de trabajo, aunque sean de ínfima calidad remunerativa para esos chinos disciplinados y laboriosos que mantienen altísimas cotas de productividad aun a pesar de los bajos salarios y de su reducida calidad de vida.
Pero uno de los temas que sin embargo se omiten tramposamente en esas loas al aperturismo chino es el relativo a la absoluta conculcación de ese derecho fundamental de la persona que es la libertad religiosa. La agencia informativa Europa Press denunciaba en días el arresto de los sacerdotes Lu Genjun, de 44 años y Guo Yanli, de 39, de la diócesis de Baoding en Hebei (noreste de China), el pasado 17 de febrero por las Fuerzas de Seguridad chinas mientras esperaban a un amigo en la estación de tren de esta localidad, según información de la Fundación Cardenal Kung que defiende a la Iglesia Católica, declarada clandestina en el país comunista.
Según esta fuente, el padre Guo permanece bajo custodia desde ese día en el centro de detención del condado de Xushui, mientras que se desconoce el lugar donde está detenido el padre Lu.
Este último, según la citada fundación, ya había sido detenido el Domingo de Ramos de 1998 y posteriormente poco antes de la Semana Santa de 2001. Entonces permaneció recluido durante tres años en un campo de trabajo en el condado de Gao Yang, en Hebei.
Poco después de su liberación, el padre Lu fue detenido nuevamente el 14 de mayo de 2004. Por otra parte, la Fundación Cardenal Kung también recordó que el obispo Jia Zhiguo, arrestado por octava vez el ocho de noviembre de 2005, aún sigue detenido y en paradero desconocido. El sacerdote, que cuidaba de casi a un centenar de niños discapacitados, ya había pasado 20 años encarcelado anteriormente, según la fundación.
En China sigue siendo delito proclamar a Cristo. En China la Iglesia Católica romana tiene que vivir en las catacumbas como en tiempos de la persecución de Nerón. El aperturismo chino puede que se dé en lo económico, pero no en otros ámbitos de la vida diaria.