El Universal
MÉXICO, DF.- Alejandra Guzmán aparece montada en un muro cuadriculado, mientras entona Lipstick; con una mano se sostiene de los barrotes de la pared y con la otra el micrófono.
La reina del rock ofrecía un show gratuito para seis mil ?invitados especiales? (jóvenes en fase de recuperación de las drogas acompañados de sus familias), de 60 instituciones de rehabilitación.
Con un concierto previo a la presentación oficial de su álbum Indeleble, la intérprete de Hacer el Amor con Otro, premia el esfuerzo de los miles de jóvenes que luchan contra la drogadicción con un espectáculo que aseguró ?es igual al evento pagado?.
Con las contorsiones que caracterizan a la cantante, desciende de la muralla, se cuelga una brillante guitarra roja e interpreta Diablo.
Rodeada de la voz y la energía de siete coristas (cuatro mujeres y tres hombres), la bella Guzmán incita al público a enloquecer ?hoy son mis invitados y quiero que hagan lo que quieran?, mientras los acordes de Loca resuenan en el escenario.
Tras recordar las decepciones amorosas que aquejan a todos los seres humanos con Llama por Favor, Alejandra desborda emotividad y reflexiona sobre la sinceridad hacia uno mismo.
?Los que compartimos nuestros errores con los demás, nos levantamos, pero aquellos que dicen estar exentos de ellos, sólo se engañan?.
Como cantante y cuentista, traslada a todos los presentes por los caminos de la realidad con Dime de Verdad.
Con su hija Frida Sofía, entre la audiencia, la rockera entona Luz de Luna y Reina de Corazones, tras las cuales emite una crítica contra las habladurías que afectan la estabilidad emocional de hombres y mujeres.
?Que importa lo que digan los demás, si de todas formas van a hablar, cuando lo hacen es porque en el camino andamos... es más importante lo que somos: creativos, sensibles, inteligentes y hay que acercarse a Dios?.
Después de una hora de música la intérprete de Mala Hierba entona dos canciones de su autoría con dedicatoria especial. La primera de ellas Hoy me Voy a Querer, para ella misma y Mujer para su madre Silvia Pinal.
Al finalizar la interpretación de los dos éxitos de su último disco Volverte a Amar y Quiero Estar Contigo, la cantante anuncia la presencia en el escenario de Kalimba a quien esperó hasta su última canción Hey Güera, pero que nunca subió al escenario.