HISTORIAS DE LA CREACIÓN DEL MUNDO
El Señor hizo al hombre y a la mujer a fin de que la especie humana creciera y se multiplicara.
Y Adán crecía cada noche, sí, pero Eva no se quería multiplicar. Se mostraba renuente, esquiva, indiferente. El hombre se acercaba a ella, y la mujer lo apartaba de sí con dejadez.
El Señor se preocupó. Si las cosas seguían así no habría hombres ni mujeres sobre la tierra, y todos los castigos y plagas que tenía pensados para ellos se iban a desperdiciar.
Entonces el Señor creó el frío del invierno. Aquella misma noche Eva lo sintió, y se acercó a Adán en buscar de calor.
Ahí empezó la multiplicación. Y luego continuó aunque no hiciera frío.
¡Hasta mañana!..