En estos días leí cosas sobre la muerte. Pensar de vez en cuando en la muerte ayuda a vivir mejor la vida.
Encontré un curioso texto acerca de la forma en que murió Nelson, el gran marino inglés vencedor de Trafalgar. Gravemente herido, se dispuso a morir. Solía Nelson usar una palabra para explicar sus quebrantos. Esa palabra era "Kismet", que en turco significa "destino". Ya agonizante el almirante se volvió hacia el capitán Hardy, que estaba a su lado, y le dijo con voz triste:
-Kismet, Hardy.
Quería decir: "El destino, Hardy". Pero el capitán, nada familiarizado con esa palabra, creyó oír que Nelson le decía: "Kiss me, Hardy". Muy sorprendido se inclinó y lo besó en la mejilla. La última mirada de Nelson fue de asombro.
Leí esa anécdota, y pensé que es natural que el ridículo nos acompañe a lo largo de la vida. Sin embargo debería dejarnos en paz en el momento de la muerte.
¡Hasta mañana!..