Desde hace décadas que la corrupción en México se ha institucionalizado a grado tal que prácticamente es inconcebible el ejercicio del poder sin ella. Desde la “mordida” del policía preventivo o el agente de Tránsito y el debido “tequiliú” aplicado por los superiores, hasta la “compra” de protección en corporaciones por parte de delincuentes, el fenómeno en vez de disminuir, va en aumento.
Así lo revela la última encuesta realizada por el Centro de Investigación y Docencia Económicas (CIDE), en la que el 22 por ciento de los entrevistados reconoció que policías judiciales o ministeriales les pidieron dinero a cambio de su libertad; un 19 por ciento aceptó que el hecho se presentó en una agencia del Ministerio Público (MP), mientras que el siete por ciento dijo que los actos de corrupción fueron cometidos por jueces y secretarios de acuerdos.
Lo anterior se traduce en que casi el 50 por ciento de los ciudadanos considera que a través del soborno es posible que la justicia le favorezca, ya sea cuando es detenido por la Policía, remitido al Ministerio Público o puesto a disposición de un juez.
Pero la encuesta también revela que en este país no se cumple con las condiciones básicas del Estado de Derecho. De tal forma que el 70 por ciento de las personas que han sido interrogadas en un MP no contó con un abogado y el 60 por ciento rindió declaración preparatoria ante un juez sin defensor.
Estas anomalías revelan la grave ineficiencia del sistema mexicano de justicia.
Gobiernos van y vienen y todos prometen acabar con la corrupción pero nunca dicen cómo y el problema sigue creciendo.
Sin duda, hace falta una verdadera visión de Estado para enfrentar esta vergonzosa situación y sanear el sistema judicial de este país, ya que no es suficiente aplicar controles internos en las instituciones y castigar severamente el delito de cohecho, sino que es necesario además combatir la desigualdad social y el rezago educativo y, sobre todo, sembrar en la sociedad principios éticos que permitan vislumbrar objetivos comunes que motiven a todos a trabajar en ellos de la mejor manera.