EL SIGLO DE TORREÓN
FRANCISCO I. MADERO, COAH.- Pintar... matizar por gusto y también por necesidad, así ha sido la vida de don Ernesto Esparza Chávez, quien se entregó al arte desde los diez años cuando comenzó a colorear murales. Hoy que ya cumplió sesenta y su vista no es la misma de antes sigue pensando que el sol sale para todos.
Parece que fue ayer ?recuerda- cuando quedó a medio terminar la cabeza del caballo de Hernán Cortez en el mural de su escuela. Ernesto cursaba el cuarto año en la primaria Raúl López Sánchez y asegura: ?Dibujar mapas me tenía hasta aquí?, señala mientras se pone la mano en la frente con cierta mueca de hastío.
El pintor, Luis Estrada, había abandonado el trabajo y fue el maestro de Eduardo González (quien ya había visto las aptitudes de Ernesto) quien le insistió al pequeño para que él mismo terminara el mural e inmediatamente le compró lo necesario para que realizara la labor encomendada.
El niño terminó el mural y desde entonces ha hecho muchos a lo largo de su vida, nunca recibió clases de pintura y lo que sabe lo aprendió por sí mismo y observando las técnicas de otros pintores. A los 19 años contrajo matrimonio y las responsabilidades del hogar le hicieron comenzar a cobrar por su trabajo que anteriormente hacía de manera gratuita.
Fue así como le encargaban realizar los logotipos de las marcas de cerveza ?Madero era una cantinota y solicitaban mi trabajo pero a mí lo que siempre me gustó fue pintar paisajes del desierto?, dice don Ernesto, quien asegura haberse cautivado con las flores de los nopales y los magueyes que toman vida bajo su pincel.
Cada año pinta el Reparto Agrario en el foro donde hacen los eventos en el ejido. Ahora se encuentra ocupado pintando un mural en la Presidencia Municipal con motivo del Natalicio de Benito Juárez, el cual se conmemora el 21 de marzo.
Aunque que el arte es su vida y se ha convertido en la actividad de la que se sostiene económicamente, don Ernesto acepta que en ocasiones también ha sido pintor ?de brocha gorda? cuando se llega a necesitar y el dinero no es suficiente.
Otra situación es que la gente comúnmente no paga lo que vale un mural, según Esparza Chávez, y suelen decir que es demasiado caro. En una ocasión le pedieron un trabajo cuyo presupuesto fue de 500 pesos, el interesado comentó que era muy caro debido a que tenía siete trabajadores a los que por jornadas enteras les pagaba cien pesos, Don Ernesto dijo: ?Entonces trae a tus siete trabajadores haber si te hacen un mural?, dejando perplejo al solicitante.
A pesar de situaciones como ésta, él sigue pintando ?por amor al arte?.