Desde el inicio la Administración de Felipe Medina fue señalada por presuntos actos de nepotismo, corrupción y malos manejos de los recursos públicos. Las denuncias eran hechas por regidores, empresarios y población en general. Fue el 14 de octubre de 2005 cuando el Congreso Local presentó una denuncia ante la Procuraduría General de Justicia del Estado al detectar irregularidades financieras por más de 16 millones de pesos en el ejercicio del presupuesto correspondiente a 2003.
A pesar de los señalamientos Felipe Medina siempre los minimizó, atribuyendo tintes políticos a las acusaciones. Finalmente el ex alcalde fue detenido ayer a las seis de la mañana por elementos de la Policía Ministerial. También fueron aprehendidos Javier Medina Cervantes, hermano del ex alcalde, quien fungió como director de Egresos en la pasada Administración de Matamoros, además de su sucesor, Jesús Alberto Rodríguez Chavarría y el ex tesorero Alfonso Figueroa Bautista quienes ya están en el Cereso.
Tras su detención, Felipe Medina atribuyó el hecho a revanchismo político de gente de su mismo partido y por ende del gobernador, Humberto Moreira. Versión que fue inmediatamente desmentida por el secretario de Gobierno, Óscar Pimentel.
Hombre cercano a Raúl Sifuentes, Felipe Medina siempre negó cometer peculado y aseguraba que no pisaría la cárcel. Lo cierto es que hoy las cosas son distintas, diputados del PRI así como el dirigente estatal del partido han declarado que no meterán las manos por el ex alcalde de Matamoros.
Más allá de los tintes políticos que se puedan atribuir al caso, es necesario que las autoridades investiguen los presuntos casos de peculado y sí éstos se comprueban, aplicar las sanciones correspondientes ya que la ciudadanía está cansada de malos manejos al erario público por parte de la clase política. Si duda la detención de Medina Cervantes marca un precedente en Coahuila.